domingo, 31 de enero de 2016

Capitanich. Reportaje Un aporte al debate en el Peronismo


“No podemos ceder nuestro rol opositor”

El intendente de Resistencia critica a los dirigentes que son “funcionales al oficialismo” y no descarta postularse en las internas del PJ. Propone utilizar un sistema similar al norteamericano y crear “la internacional justicialista”.






 Por Nicolás Lantos

“Si elegimos una conducción que sea funcional al oficialismo, vamos a tener un problema de representatividad”, postula Jorge Capitanich, a tres días de la reunión del Consejo Nacional Justicialista que marcará el comienzo de la carrera hacia la interna del peronismo. El intendente de Resistencia y ex jefe de Gabinete quiere formar parte del “conjunto de hombres y mujeres” que lleven adelante en esta nueva etapa “una conducción de base colegiada e integradora” del PJ y propone en esta entrevista con Página/12 la fundación de “un partido moderno”, que cumpla un rol de “oposición democrática con garantía de gobernabilidad”, sin caer en la “anuencia al macrismo ni aggiornamiento a un marco de derecha neoliberal”. Para Capitanich, el justicialismo debe ser “una centroizquierda de base populista, progresista” y no “furgón de cola de un acuerdo con la derecha”. Sólo así, se logrará romper la “histórica tensión entre el partido y el movimiento”.
–¿Va a haber finalmente internas para elegir las autoridades del PJ, por primera vez, a través del voto de los afiliados?
–Existen dos opciones. Que haya elecciones internas, en alguna modalidad, o que se alcance un acuerdo de unidad. Hoy la carta orgánica del partido establece que haya elección a través de los afiliados, de forma directa, tomando a la República Argentina como distrito único. Alternativas de reforma de ese artículo implicarían tener elecciones por vía indirecta, que pueden ser simultáneas o un sistema escalonado de elección de congresales por cada uno de los distritos. Y a su vez hay que ver qué sistema de representación se utiliza, cómo se equilibra el peso de provincias más pobladas y menos pobladas, porque el número de congresales es un coeficiente sobre el número de afiliados.
–¿Pesa sobre el peronismo la amenaza de una intervención judicial en caso de que no se alcance un acuerdo para renovar las autoridades antes de la caducidad de los mandatos actuales?
–Es un escenario factible, aunque hay que ver bien las circunstancias. El gobierno nacional puede intervenir por vía directa o a través de un conjunto de afiliados, inclusive la Justicia puede actuar de oficio. Por eso cuando se llega a una instancia de estas características, cuando existe una posible intervención judicial por el vencimiento de plazos de mandatos, es necesario que el partido a través de su cuerpo orgánico resuelva de manera razonable y ajustada a derecho el problema.
–Más allá de las consideraciones técnicas, ¿cuál es el método que usted considera adecuado para elegir a las próximas autoridades del peronismo?
–Una competencia electoral garantizaría legitimidad al ganador, eso sería lo óptimo. Pero también admito que existen restricciones desde el punto de vista temporal y que es posible un nivel de consenso como para que haya una lista única. Pero para mi lo mejor sería una competencia electoral interna con un sistema de elección indirecta con un cronograma escalonado por regiones o provincias, que genere un equilibrio entre los distritos más grandes y los más chicos. Eso permitiría el debate político en un marco de participación real de los afiliados y eso le daría enorme legitimidad a la conducción del partido. Por otro lado, las restricciones que pueden significar armar en poco tiempo una ingeniería electoral para un partido que tiene 3.4 millones de afiliados en 24 distritos, hace que se complique cumplir ciertos parámetros. Habrá que encontrar un equilibrio entre lo mejor y lo bueno.
–¿Qué características cree que debería adoptar el peronismo en esta nueva etapa?
–El justicialismo ha tenido históricamente una tensión entre partido y movimiento. Cuando ha sido gobierno, el que conduce es precisamente el presidente de la República. Cuando no es partido de gobierno, es cuando surge este problema de representación en el marco de la dinámica propia del justicialismo en la que juegan partido y movimiento. Nosotros creemos que de una vez por todas, admitir que si bien el partido es una herramienta electoral y la pertenencia a un movimiento nacional, popular, humanista y cristiano es la referencia política, lo cierto es que nosotros tenemos que tener un partido moderno, organizado, con capacidad de debate a los efectos de resolver para mi tres cuestiones que son estratégicas e imprescindibles. Primero, el justicialismo debe ser una referencia a nivel internacional. La internacional justicialista debería ser el correlato de lo que fue la tercera posición ideológica de Juan Perón. Y es un tema que nosotros no podemos andar de forma diletante entre la internacional socialista o, como ocurrió en la década del 90, con la internacional liberal. Tenemos que resolver nuestra posición estratégica en un mundo complejo y con una injusticia social de carácter estructural. En segundo lugar, el partido debe ser un lugar para el debate de ideas. Sólo la unidad de concepción garantiza la unidad de acción. Y ahí es medular hoy discutir el rol de la oposición que debe construir y liderar el justicialismo frente al gobierno de Macri. Oposición democrática con garantía de gobernabilidad, lo que no significa anuencia al macrismo ni aggiornamiento a un marco de derecha neoliberal. No- sotros tenemos que ser una centroizquierda de base populista, progresista. Algunos consideran que debemos ser furgón de cola de un acuerdo con la derecha neoliberal de Macri. Con esa posición obviamente estoy en absoluto desacuerdo. Y el tercer punto es que un partido político organizado tiene que formar cuadros políticos imbuidos de doctrina, ideología, formas de ejecución y filosofía. Si nosotros no tenemos eso, tenemos un problema serio porque cada tanto tenemos que discutir nuestra orientación. Nuestra doctrina es clara: en lo político, equilibrio entre el derecho del individuo y de la comunidad; en lo económico, el capital al servicio de la economía y la economía al servicio del bienestar social; en la justicia social es: a cada uno lo que le corresponde. Esos son los grandes principios, que hoy necesitan desarrollo teórico, a través de una discusión de carácter conceptual pero sobre todo desde el análisis de la realidad. Por eso es necesario construir un partido moderno. Si nosotros nos pasamos atravesando transición sobre transición, entonces no avanzamos.
–Cuando habla de dirigentes que quieren que el peronismo sea furgón de cola de la derecha, ¿se refiere a las declaraciones recientes del gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey?
–Yo no quiero hacer nombres propios. Pero está claro que hoy en el partido existen esas dos tendencias. Cada afiliado, cada dirigente, sabe de lo que hablo y puede interpretar, de lo que dice cada uno, su visión y su alineamiento. Yo tengo un respeto muy profundo por todos los gobernadores del justicialismo y con Juan Manuel, con quien podremos tener una diferencia de base conceptual o ideológica pero eso en todo caso es una cuestión que se puede dirimir en un debate. Pero siempre respetando todas las líneas de pensamiento para tratar de contribuir al conjunto.
–¿Sergio Massa puede tener un lugar en esta nueva etapa del peronismo?
–Massa optó por una estrategia: el Frente Renovador, por fuera del justicialismo y generando una visión del país y de la provincia de Buenos Aires claramente distinta a la que pensamos noso- tros. Hay una diferencia conceptual en materia de pensamiento político, y me parece bien. Y me parece que es necesario plantear una diferencia cualitativa en el rol que él tiene hoy respecto al de Antonio Cafiero en 1985. Cuando el Frente Renovador en 1985 gana en la cantidad de diputados respecto al PJ, en provincia de Buenos Aires, Antonio Cafiero, un hombre con prestigio político, formación ideológica y doctrinaria y prosapia política fue claramente el líder de un proceso de renovación en base al respaldo popular. Lo cierto es que nosotros tenemos que entender una lógica: Cafiero logró construir liderazgo en la renovación peronista en base a triunfos electorales. Nosotros somos muy respetuosos de todos los dirigentes pero quien sale tercero en una elección nacional efectivamente no puede ejercer un liderazgo en base a triunfos electorales. Entonces deberá ser uno más y si quiere construir desde ese lugar lo hará como uno más. Eso lo dijo siempre Perón: el que pierde elecciones, a la cola. Así funciona la política, no construyendo desde la soberbia. Si querés ser líder de un partido, de un movimiento, construí con humildad, convencé al conjunto y ganá elecciones. En ese sentido, los que hablamos con nombre propio lo hacemos porque tenemos el respaldo popular, porque ganamos elecciones. Nunca se puede construir de arriba para abajo, siempre es de abajo para arriba.
–Si los que pierden tienen que ir a la cola, la fila va a ser bastante larga... ¿Quiénes cree que están capacitados para conducir el PJ?
–Hay un conjunto de compañeros y compañeras que puede reunir el máximo nivel de consenso. Esos son los que formarán parte de este proceso y de esta discusión. Entre todos tendremos que tener la cuota de humildad, de seriedad, de responsabilidad para afrontar los desafíos de la construcción del justicialismo en esta coyuntura. Debemos apuntar a la conformación de una conducción de base colegiada e integradora; lo que no podemos ceder es nuestro rol opositor. En eso tenemos que ser claros, contundentes y precisos. Si elegimos una conducción que sea funcional al oficialismo, vamos a tener un problema de representatividad.
–¿Usted va a ser candidato a presidente del partido?
–No pongo el carro delante del caballo. Mi aspiración es tener una participación desde el punto de vista discursivo y conceptual, para decir lo que pienso y defender mi posición. A mi nadie puede decirme que me calle porque tengo reconocimiento electoral. Yo cuando tengo que agarrar la pala, agarro la pala; si tengo que subirme a un tractor, me subo a un tractor y si tengo que construir un documento sobre política nacional e internacional, lo hago. Con humildad, voy a aportar a la construcción de un proyecto colectivo en defensa de los intereses del pueblo, de la patria y de la soberanía. Eso es lo que nosotros necesitamos.

miércoles, 20 de enero de 2016

Scioli: el PJ debe "ser inclusivo"


El exgobernador bonaerense advirtió que el peronismo "dividido es funcional al gobierno, cuando tiene que ser funcional a la sociedad" y pidió recuperar el "espíritu frentista" para "abrir la mirada a Córdoba y San Luis", y también a los "dirigentes del Frente Renovador". Scioli resaltó que "en un año se pone en marcha devuelta un proceso electoral" y no descartó postularse.

El excandidato a presidente aseguró que mantiene reuniones con "todas los sectores" del PJ y que existe una coincidencia en "dejar atrás desencuentros" y trabajar por la reunificación del partido. En diálogo con radio La Red, Scioli pidió "esfuerzos para mantener los bloques unidos" y advirtió que es momento de "ser integrador, no expulsivo".
Respecto a la posibilidad de encarar una candidatura a senador en los próximos comicios legislativos, el ex gobernador bonaerense respondió: "No es que estoy ahora haciendo lo que hago pensando en una candidatura. Luego se verá cuál es la mejor manera, la manera más competitiva, quiénes van a ser los responsables de los candidatos".
"En un año se pone en marcha devuelta un proceso electoral, para llegar a ese momento hay que plantear una agenda de trabajo y saber la gente la expectativa que tiene y poder ayudar al propio gobierno, marcándole los errores", evaluó.
Por último, consultado sobre si aún mantiene un diálogo con la ex presidenta Cristina Fernández, Scioli respondió: "Sí. obvio. La saludé para las fiestas y me llamó para mi cumpleaños para saludarme".

domingo, 17 de enero de 2016

Atacan a los iconos del Pueblo para generar reacciones violentas

Porqué instó Márquez a Morales a hacer algo tan improductivo desde el punto de vista político? Una respuesta podría ser que es para consolidar la fobia de sus adeptos , para tratar de mantener el clima de odio que los llevó al poder. Otra también posible es tratar de desviar la atención de los opositores para hacer pasar los elefantes por atrás (el arreglo con los buitres, el endeudamiento atroz que exige la banca internacional, la destrucción de la industria nacional que promoverá la importación de basuras de los paises centrales en crisis, en fin, la enorme transferencia de riqueza a los sectores concentrados y otra, por la que me inclino, es que con estos ataques selectivos a  los iconos del proyecto nacional y popular, e tratar de generar una reacción popular que sirva de pretexto para desencadenar  hechos super violentos que justifiquen decretar el estado de sitio y la eliminación de garantías  para gobernar sin congreso.

http://www.taringa.net/posts/imagenes/13364422/Fotos-del-barrio-Tupac-Amaru--S-S-de-Jujuy.html




sábado, 16 de enero de 2016

Aportes para el debate: Texto de Capitanich


Documento de Jorge Capitanich 





Queridos compañeros y compañeras: 

El Partido Justicialista afronta un desafío trascendente en esta etapa de la vida institucional de la República Argentina para reafirmar su propia identidad y propiciar una metodología de organización del espacio político para adaptar su funcionamiento a las nuevas demandas del pueblo argentino. 
El justicialismo debe convocar a sus afiliados para elegir a sus propias autoridades con el objeto de propiciar la legitimidad democrática de origen a través de elecciones mediante el voto directo en virtud del cumplimiento del artículo 27 de la carta orgánica considerando al país como distrito único. 
No cabe la menor duda que los plazos son perentorios en virtud de la expiración del mandato de la actual conducción el 8 de mayo del corriente año. 
Nuestra historia política nos demuestra que la importancia del PJ en el sistema político argentino estaba encusadrado desde una concepción “movimientista”  en virtud de la cual la condición de partido de gobierno implicaba aceptar la conducción estratégica de quien conduce los destinos del país. Cuando esto no ocurría, el partido adquiría un estado deliberativo con tendencias anárquicas y de “gregarización” que implicaba la atomización y la proliferación de divisiones internas. 
No hay que confundirse en esta etapa. Nosotros nacimos a la vida política para combatir el sistema no una de sus variantes, por tanto, no podemos aceptar el brete que nos proponen aquellos que pretenden domesticar el justicialismo para hacer de nosotros una variante funcional del gobierno con el típico “aggiornamiento” por derecha. 
Para el justicialismo, el movimiento nacional, popular, humanista y cristiano generaba el encuadramiento político relegando el partido a una expresión minimalista de cuadros de organización política. 
No cabe la menor duda que el escenario político de la República Argentina ha cambiado rotundamente. Por primera vez en la historia, la expresión de la derecha política consustancial al neoliberalismo ha llegado a ejercer legítimamente el gobierno por medio del voto popular, lo cual le da legitimidad política pero no legitimidad de ejercicio. 
El PRO es una partido con tan solo 12 años de existencia, 117.000 afiliados y 21 representaciones distritales en todo el país. Logró conformar una coalición política para acceder al gobierno relegando a un partido centenario con raigambre histórica y popular como la Unión Cívica Radical sin cuadros políticos homogéneos para el gerenciamiento y la administración del estado que han sido expresamente delegados a representantes de las corporaciones económicas. 
El escenario político parece advertir respecto a una bifurcación entre una centroderecha neoliberal que emana su poder en ejercicio del gobierno y una oposición desarticulada sin una referencia política clara, nítida y definida sino con matices expresivos. 
El Frente para la Victoria expresó en estos últimos doce años lo que diferentes denominaciones frentistas fueron capaces de construir en el imaginario colectivo durante nuestra historia política que van desde Frencilina hasta el Frejuli por citar sólo algunos ejemplos. 
Pero el frente electoral es más amplio que el justicialismo. Y el Partido Justicialista no necesariamente en esta coyuntura política expresa al peronismo en su conjunto ni tampoco a los peronistas que se califican como tal. 
El peronismo como categoría de representación política implica reconocimiento de pertenencia histórica, sentimiento y doctrina política. Y es necesario admitir también que en esta coalición política liderada por la centroderecha neoliberal hay peronistas que se reconocen como tal. Y que en nombre del peronismo se gobernó con un enfoque neoliberal distante de una perspectiva progresista capaz de cumplir acabadamente con nuestros dos grandes objetivos: la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria. 
No cabe la menor duda que esta discusión y debate interno pendiente en el seno del justicialismo no puede saldarse en 90 días, ni en las próximas elecciones internas. Es más, las próximas elecciones marcarán sin lugar a dudas el inicio de un complejo proceso de recuperación de identidad en el marco de la modernización en el funcionamiento del partido para adecuarlo a las circunstancias del mundo actual y de la realidad de nuestro país. 
Néstor Kirchner inició en el año 2008 como Presidente del PJ un proceso de formación de cuadros a través del Instituto Gestar, promovió el debate de iniciativas en el ámbito del partido y garantizó el funcionamiento sistemático de la institución partidaria, tarea que prosiguió Daniel Scioli a su fallecimiento y recientemente nuestro compañero Presidente Eduardo Fellner. 
En esta nueva etapa nadie debe ser excluido, pero este partido es una institución que tiene reglas y principios que como toda organización moderna debe respetarse. En la política debe haber espacio para todo aquel que quiera participar pero “todos debemos ser artífices del destino común y no instrumento de la ambición de nadie”. 
Hay muchos compañeros y compañeras que habiendo perdido recientemente las elecciones pretenden ser adalides de un proceso de renovación partidaria luego de propiciar la ruptura interna construyendo espacios de poder propio a los efectos de facilitar la llegada al poder de la derecha neoliberal. 
En el justicialismo es preciso tener en cuenta que “nadie debe creerse más de lo que es, ni menos de lo que debe ser. Cuando alguien empieza a creerse más de lo que es comienza a ser un oligarca”. Por lo tanto, no es momento de actitudes oportunistas, ni tampoco de especulaciones personales ni es momento de usar la coyuntura en beneficio propio. Así como nadie debe ser excluido para participar de este proceso tampoco nadie puede autoexcluirse argumentando intereses meramente personales. La oportunidad es para todos, pero nadie tiene el “peronómetro” para decir que tal o cual es más peronista que otro, o tiene más oropeles para representar este partido. Queda claro que “cada peronista lleva en su mochila el bastón de mariscal”. 
Juan Perón decía que “la verdadera política es la política internacional” y por paradoja de la existencia humana su propio partido ha ido discurriendo desde la internacional liberal hasta la internacional socialista en el orden internacional habiendo sido el fundador de la tercera posición ideológica que viene a reemplazar a un capitalismo excluyente y deshumanizado y un colectivismo caduco y perimido. 
Pese a pregonar en distintos foros internacionales nuestra posición ideológica nunca hemos podido articular una internacional justicialista preservando nuestra identidad en un mundo cada vez más desigual e injusto. Nuestro partido, que postula la justicia social, la independencia económica y la soberanía política no puede permanecer ajeno a las guerras salvajes, a las migraciones forzosas y al hambre que azota a 871 M de personas en el planeta. 
Es momento de unir esfuerzos y voluntades en la comunidad internacional para combatir dura y frontalmente la injusticia social internacional convocando a todos los partidos políticos, a los trabajadores del mundo y a los movimientos sociales para frenar los avances de la especulación financiera internacional, la concentración económica y la exclusión social y combatir tenaz y frontalmente la carrera armamentista y el comercio injusto que degrada a nuestras naciones más débiles. 
Perón afirmó que el mundo debía transitar una etapa de integración continental para llegar al universalismo, pero este proceso de integración no puede hacerse sobre la base la injusticia y exclusión. 
El doble rasero internacional, el doble estándar de quienes pregonan el combate del narcotráfico fronteras afueras siendo los mayores consumidores del mundo de drogas y lavando activos financieros a través del sistema financiero a través del sucio negocio del juego, la venta ilegal de armas y el narcotráfico garantizando la existencia de paraísos fiscales que son funcionales a los intereses de una oligarquía financiera que despoja la dignidad de los pueblos y que condiciona severamente el ejercicio de la soberanía popular propugnando la existencia de una democracia funcional a sus propios intereses no sólo debe ser denunciado sino combatido tenazmente por quienes adscribimos a una corriente de pensamiento que no está dispuesto a convalidar este orden de cosas. 
Nuestra lucha universal debe ser un ideario colectivo que propenda a la fraternidad humana, la libertad de las personas, el desarrollo humano integral de la persona humana, la dignidad, la igualdad de género y el ejercicio de sus derechos, deberes y responsabilidades en un contexto de libertad solidaria y equilibrio entre los derechos del individuo y de la comunidad. 
Nuestra prédica basada en el magisterio de nuestra Santa Iglesia Católica no excluye la diversidad de cultos, pero si promueve los principios sustanciales de la Doctrina Social de la Iglesia en el marco de la opción preferencial de los pobres, la distribución universal de los bienes y la construcción de una auténtica civilización del amor. 
Debemos ser capaces de convocar a la construcción de los sueños colectivos de un mundo mejor, sin conflictos raciales, ni religiosos, sin exclusión social ni pobreza, sin la prepotencia de los poderosos en donde se respeten los derechos humanos, la libertad, la democracia y la dignidad de la persona humana. 
Debemos aspirar a un mundo en paz, sin guerras. Debemos aspirar a un mundo en donde cada comunidad pueda desarrollarse en su propio territorio ejerciendo sus derechos en un estado organizado sin tutela internacional sino con la voluntad y el ejercicio de la participación popular.  Debemos aspirar a un mundo libre, sin migrantes que buscan en otros países lo que cada uno de sus países no puede garantizar en virtud  de la violación sistemática de su propia soberanía. 
El justicialismo debe alzar su voz para construir un sistema político internacional de carácter multilateral con igualdad de condiciones y equitativa representación de los intereses de cada pueblo, de cada comunidad. Debemos terminar con la inequidad del veto en el Consejo de Seguridad que constituye el privilegio de unos pocos en detrimento de la prédica universal de los principios de la Carta de las Naciones Unidas. 
El justicialismo debe alzar su voz como partido político para construir un sistema económico que promueva el comercio justo entre las naciones con precios compensatorios para favorecer la equidad de intercambio a los efectos de evitar la desigualdad universal y la injusticia social. 
El justicialismo no puede aceptar el flagelo del hambre, de las migraciones, del racismo exacerbado, de la discriminación internacional, de las guerras fratricidas ni puede ni debe permanecer impávido frente al dolor de nuestros hermanos pobres y mutilados de la tierra. 
El justicialismo cree en sus verdades, en su doctrina política, económica y social. 
Creemos que nuestra doctrina política reafirma categóricamente el equilibrio entre los derechos del individuo con el de la comunidad a los efectos de lograr una comunidad organizada en donde “nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”. 
Creemos en una doctrina económica en donde el capital debe estar al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social. 
Creemos que nuestra doctrina social marca la impronta de la justicia social en donde cada cual debe recibir lo que le corresponde. 
Creemos en un estado centralizado, un gobierno descentralizado y un pueblo libre con participación de las organizaciones libres del pueblo entendiendo que “la verdadera democracia es aquella en donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés, el del pueblo”. 
Somos los que las 20 verdades dicen. Somos lo que nuestra ideología, filosofía, doctrina y formas de ejecución marcan e indican a través de nuestra historia con sus complejidades. 
No nos debemos confundir en esta etapa. No nos equivoquemos. El justicialismo necesita convocar para el 2 de febrero al Consejo Nacional Federal para fijar fecha de elecciones internas y realizar su Congreso Partidario para el 19 de febrero a los efectos de cumplir con los requisitos formales y sustanciales exigibles por la Carta Orgánica a los efectos de convocar a elecciones el próximo 17 de abril en virtud de la expiración de los mandatos el 9 de mayo del corriente año. 
No se trata de elegir al líder de la oposición. No se trata de elegir un conductor integral del espacio. Se trata de elegir a un compañero o una compañera que tenga la vocación de construir un partido para todos pero con respeto irrestricto de nuestra identidad. 
No es momento de especular con candidatos del futuro. Es momento de construir con humildad el destino colectivo de nuestro partido. 
Debemos convocarnos todos. Debemos convocar a todos. Esta etapa implica una transición con el objetivo final de lograr un partido abierto, dinámico, con identidad doctrinaria e ideológica capaz de ejercer una oposición democrática en el marco de la gobernabilidad política pero al mismo tiempo formar cuadros políticos calificados para construir una alternancia que inspire nuestras mejores ideas para transformar la Argentina. 
No es deseando que al gobierno le vaya mal como se construyen nuestras oportunidades para recuperar la confianza de nuestro pueblo en una nueva perspectiva de gobierno. La democracia es así. Oficialismo y oposición. Continuidad. Cambio. Gobernabilidad y alternancia. 
Nosotros tenemos que elegir nuestras autoridades de un modo claro y transparente, legitimando una conducción formal sin otra expectativa que conformar un partido abierto, con capacidad para debatir ideas y formar cuadros políticos imbuidos de un espíritu solidario a los efectos de lograr unidad de concepción para la unidad de acción. 
Pero a su vez, tenemos que ser capaces de obtener un acuerdo mayoritario de todas las expresiones internas a los efectos de avanzar en esta transición hacia una reforma de la carta orgánica que refleje e inspire un auténtico federalismo en la representación de los intereses de todos. Esta plataforma de consenso debe incorporar un cambio en la organización de la sede central, desarrollar un sistema de multimedia y redes sociales quer permita un vínculo activo con los medios de comunicación social, desarrollar junto a Universidades Nacionales la capacitación de cuadros auxiliares de conducción, líderes políticos y sociales de Unidades Básicas y formación doctrinaria sólida para afrontar los desafíos del futuro. 
Esta plataforma debe propiciar la convocatoria a un Congreso de Filosofía, de Historia, de Economía y otras temáticas de preferencia para movilizar el debate abierto de nuestros cuadros políticos, aumentar el número de afiliados, maximizar un sistema de financiamiento transparente, convocar a foros de legisladores nacionales, provinciales y municipales, Gobernadores, Intendentes para tener un espacio de consenso en el desafió de ser un partido de oposición. 
Esta etapa exige  por lo menos avanzar en tres cuestiones: a) abrir el debate de ideas, b) promover la inserción internacional del partido y c) formación sistemática de cuadros. 
Con la expectativa de ser artífices del destino común haremos  aporte y nuestro esfuerzo, con mucha humildad y convicción para lograr juntos un partido moderno, dinámico, abierto, con identidad propia en Argentina y en el mundo. 
No queremos ser una variante del sistema político neoliberal, ni funcionales para ser la cara progresista del proyecto de Macri. Queremos ser lo que las 20 verdades dicen. 
Sin otro particular, saludo a Usted con atenta y distinguida consideración.

sábado, 9 de enero de 2016

Fernando Espinoza sobre el asado Massista


Fernando Espinoza, “Lo que veo es un acuerdo Urtubey-Massa-Bossio, que quieren conducir el peronismo, o presentar una lista para las próximas internas. Me decepcionan totalmente Bossio y Urtubey, generar un acuerdo hoy con Massa es hacerlo con Macri”.