Unidad
jueves, 21 de enero de 2010
A todas las Organizaciones y militantes del Proyecto Nacional y Popular
El 15 de Diciembre cuando el Virrey norteamericano Valenzuela lanzó sus criticas a la seguridad jurídica de la Republica Argentina, y se reunió con un selecto grupo de opositores al gobierno nacional (solo Francisco de Narváez, Mauricio Macri y Julio Cobos), dió la aprobación, la señal de largada y seguramente las instrucciones para al nuevo intento golpista en nuestro país.
La conspiración ya está declarada y denunciada por el propio Néstor Kirchner en la entrevista que recientemente le hiciera Horacio Verbitsky, y por la presidenta en sus últimas apariciones públicas. Los conspiradores también están identificados. La renuncia al viaje a China muestra claramente que la el gobierno nacional ha tomado plena conciencia de que el golpe está en marcha.
No debemos perder mas tiempo debatiendo sobre esto entre nosotros, aunque debemos discutirlo con los sectores del campo popular que aun no logran ver esta situación, como ocurrió ante la 125, donde para justificar sus votos No Positivos, manifestaban que el movimiento destituyente que tan claramente desnudara Carta Abierta en esos momentos de confusión, era un invento y una maniobra de Néstor Kirchner para juntar adeptos.
Ahora ya no podemos tener más dudas sobre esto y no tenemos que demorarnos en reaccionar. Debemos comenzar a obrar sobre la certeza de que el golpe está ocurriendo y que no se trata solo de la reacción al Juicio de la Esma como anticipó Kirchner que ocurriría.
Han apurado la definición por el temor a la enorme capacidad de recuperación demostrada por el gobierno a los golpes asestados con la 125, con las elecciones del 28 de Junio y con la repartija de cargos colegiada en Diputados el 3 de Diciembre, y por la visualización de la incapacidad de estructurar una oposición unificada ya que su cohesión es inversamente proporcional al tiempo que falte para la definición de las candidaturas.
En el bunker golpista saben (ellos mismos pronostican un crecimiento del PBI superior al 3% para el 2010), que la recuperación económica mundial generará condiciones favorables al desarrollo de la economía en nuestro país y que eso redundará en un mayor apoyo social al gobierno, que en realidad solo precisa juntar 8 puntos en dos años para ganar sin balotage.
Por ello su desesperación contra el Fondo del Bicentenario, al punto de hacer jugar a Perez Redrado, quien hasta ahora aplaudió el pago de deuda con reservas, y tener que mostrar ya desembozada la genuflexión de la justicia procesista, para generar el embate que estamos viviendo.
Son conscientes de que en una economía que crece, el superávit fiscal aumenta y ello le da mas margen al gobierno para la acción social de fondo y si encima puede manejar la deuda sin recurrir a los ingresos corrientes, mas margen de maniobra tiene, en un año decisivo para las elecciones del 2011, sobre todo en la relación con los gobiernos provinciales.
Otro tema que los esta apurando es el desgaste de los medios adictos que van perdiendo eficacia a medida que van sobresaturando a la gente, que el gobierno mejora su estrategia comunicacional y que por otro lado, fomentados por la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual, comienzan a aparecer medios independientes, de los sectores populares, de los gremios, de cualquier tipo, que en definitiva van restando audiencia a la maquinaria mediática golpista.
Y seguramente también apuran los condenados en los juicios de lesa humanidad y sus entornos, que ven estas movidas como el fin de sus pesares; la Sra. Herrera de Noble, que se impacienta por el avance de la definición de la identidad de sus hijos apropiados; los mismos fondos buitres que saben que con garantía real los bonos suben y el gobierno puede negociar mejor, y por fin, los miserables mercenarios de la política que se están probando la banda presidencial para tener el privilegio de quedarse con los réditos que produce volver a fundir el país.
Los verdaderos directores de la orquesta saben por otro lado que la oposición es muy difícil que se aglutine llegado el momento de las definiciones de candidaturas electorales y prefieren la tesis del reemplazo de Cristina lo antes posible para que asuma Cobos Iscariote a fin de implementar los trazos principales de las políticas económicas neoliberales que la salida de la crisis de los paises centrales requiere; la salida de UNASUR, el rompimiento con los gobiernos populares de América Latina; el encolumnamiento con Uribe, Alan García, Piñera, Micheletti etc. Y después ya les importa poco quien venga.
Lo ocurrido en Honduras, la acción disgregadora en Bolivia, el golpe blando que están intentado en Paraguay y lo que nunca dejaron de hacer en Venezuela, señala a las claras que esto viene en serio y que no se van a andar con chiquitas.
No hay que descartar, porque ellos no lo descartan, la posibilidad de atentar contra la misma vida de la presidenta, lo que les resolvería de plano la situación, ya que tienen el reemplazo servido.
Ante este cuadro tenemos que analizar algunas cuestiones que son importantes:
Hay que plantear con gran firmeza e insistencia a nuestra dirigencia política, gremial, cultural etc, la constitución de un verdadero comité de defensa de la democracia a niveles nacional, provincial y local en cada pueblo o ciudad. Y si no lo hacemos con los dirigentes a la cabeza, lo hagamos a la peruca nomás, porque esto que hay que defender no es del gobierno, de los diputados, etc. Es de la gente y del futuro. No permitamos otro 55 ni otro 76 donde la reacción logró arrastrar a los sectores medios urbanos, a fuerza de propaganda, en contra de sus propios intereses.
No hay que responder a las artimañas de fragmentación que es una de las principales políticas de los planificadores de esta movida, tal cual lo intentaron en Bolivia. Hay que suavizar las críticas a los demás sectores del campo popular y en todo caso esforzarse en hacerles comprender lo que está pasando y poner el eje en la derecha. Tenemos que denunciar a los actores principales pero sin atacar a su base política y social que en realidad es más ficticia que real, ya que es promovida desde los medios y no desde una organización real de la partidocracia.
Hay que hacer todo lo posible para contrarrestar a la prensa y a los medios, ya sea con panfletos, pintadas, internet, mensajitos etc, tratar de pasarle por encima a Clarín y al resto de la derecha mediática tratando en esta etapa de denunciar el Golpe lo mas masivamente posible, como para por lo menos lograr instalar la convicción social de su existencia.
No podemos dudar más de si se vienen o no se vienen. Hay que pensar en función de que están ya avanzados en el trámite y solo la movilización masiva y profunda de la gente lo puede parar.
Peronismo Cordobés en el Proyecto Nacional
‘Sería imperdonable que el PJ y el progresismo permitieran la restauración conservadora’(Nestor Kirchner)
domingo, 10 de enero de 2010
Reportaje a Kirchner “SERÍA IMPERDONABLE QUE EL PJ Y EL PROGRESISMO PERMITIERAN LA RESTAURACIÓN CONSERVADORA”
Reportaje exhaustivo: pasado, presente y futuro
Hombre de la Plaza Rosada
Kirchner habla de todo y de todos. Las lecciones de la derrota bonaerense, Cobos y Redrado, el Indec, la oposición desestabilizadora, su patrimonio, Clarín y Telecom. El alejamiento de Ocaña y Saín. Crecimiento del 0,5 por ciento en 2009. ¿Bastan el PJ y la CGT para desafiar a tantos enemigos tan poderosos? Las asignaturas pendientes de su gobierno que Cristina está rindiendo. Proyectos para profundizar el modelo en 2010 y alianzas para sustentarlos. Inclusión, petróleo y matrimonio gay.
Por Horacio Verbitsky
Cuando le pido que identifique los tres mayores aciertos de su presidencia, sonríe. “El principal fue animarme a abrir la puerta del despacho para entrar”, dice. Se recuerda como un presidente muy débil, en medio de una situación política, económica e institucional de “ingobernabilidad absoluta”. Ni siquiera la dirigencia política que lo apoyaba coincidía con su idea sobre el país. “Abrí una ventana. La Plaza de Mayo estaba llena. Fue la más triste que vi en mi vida, porque allí había un pueblo que demandaba trabajo, atención, que la Casa Rosada se diera vuelta y dejara de mirarlos con la nuca.” A veces las palabras no acuden cuando las precisa. Las ideas se le atropellan y la boca es un embudo muy estrecho, como el día en que habló de “un grito de aire fresco”. Su relación con sujeto, verbo y predicado no se inspira en la de Juan Perón. Le salen frases enrevesadas que a menudo quedan truncas, con los puntos suspensivos de una obra de Armando Discépolo, pero se hace entender mucho mejor que tanto pulcro abogado sentencioso. Dice que se acercó “a esa Plaza Rosada” y sintió que con el cargo había asumido todas las responsabilidades por la situación. “Tarea difícil la de ser presidente”.
Los pactos que no fueron
A los pocos días, un ministro le dijo que la Corte Suprema de Justicia se proponía redolarizar la economía si no se le brindaban “determinadas seguridades”. Por la noche lo consultó con Cristina y el Secretario Legal y Técnico Carlos Zannini. Vuelve a reír: “En aquel momento yo era el Chirolita de Cristina”. Cuando decidieron explicar a la sociedad que el gobierno no aceptaba este trato extorsivo “empezó uno de los procesos más importantes de la institucionalidad argentina”, que condujo al establecimiento de una Corte Suprema independiente, elegida con un método transparente. Pero advierte que más de una vez ha estado en desacuerdo con sus fallos y se intuye que no las tiene todas consigo sobre lo que el tribunal pueda decidir cada vez. Es que al formar esa Corte con no partidarios, como hizo Mitre un siglo y medio antes, se ató al mástil de una institucionalidad a prueba de editoriales exaltados de los herederos de su precedente y de los socios mayores.
Días antes de asumir, una visita importante le planteó que para garantizar la convivencia debían ratificarse las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
–El ex senador Eduardo Duhalde.
–Sí, pero también algunos compañeros.
Dice que el impulsor de esa especie de “acuerdo cívico militar” fue el general Ricardo Brinzoni, quien había visitado a varios gobernadores para llevarles su propuesta. Kirchner lo recibió durante un almuerzo en Comandante Piedrabuena.
–Me habló de un trabajo coordinado para sostener la institucionalidad. Le respondí que la mejor manera era que cada uno cumpliera con el rol que le asigna la Constitución. A muchos les sorprendió que en cuanto asumí lo relevé. Lo hice en defensa del gobierno que comenzaba, porque bajo su conducción las Fuerzas Armadas volvían a actuar en terrenos que no les correspondía.
–¿Y con las leyes de impunidad?
–Pedí tiempo hasta comenzar mi gobierno, que necesitaba fortalecerse. Y cuando asumí respaldamos los juicios que se estaban realizando, como pedían los organismos y el sistema interamericano de derechos humanos, derogamos el decreto que firmó De la Rúa contra las extradiciones solicitadas por el juez Baltasar Garzón y pedimos la ratificación de la Convención Internacional sobre imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad y la nulidad de las dos leyes.
Mucho más que tres
Le hago notar que los tres mayores aciertos que mencionó se produjeron en los primeros meses de su gobierno. Son los más importantes porque sin ellos no hubiera habido institucionalidad, dice, pero limitarlo a tres le parece mezquino. “Son muchos más.” La enumeración que sigue a borbotones incluye los gemelos superávit comercial y fiscal, la renegociación de la deuda externa, el pago al Fondo Monetario Internacional para que deje de condicionar la política económica, la recuperación del trabajo con la creación de cinco millones de puestos nuevos, los 23 aumentos concedidos a los jubilados, la reapertura de las negociaciones paritarias, la fijación mediante sucesivos aumentos del salario mínimo más alto de Latinoamérica, la inclusión en el sistema provisional de un millón y medio de trabajadores pasivos que habían quedado sin ninguna cobertura. “Todo esto va vertebrando un sistema muy diferente al que recibimos y también diferente a lo que pasa ahora. A mí me tocó sacar a la Argentina del infierno. Por eso las contradicciones de esa etapa son diferentes a las contradicciones de este gobierno...
–Después hablamos del gobierno de Cristina...
Pero Kirchner no quiere interrumpir su razonamiento. Dice que las contradicciones son diferentes porque cambió el campo de alianzas. Entonces “había muchos que aún pensando diferente acompañaban porque todos querían salir del infierno, pero ahí todavía no se perfilaba la definición profunda del modelo, y ahora sí”. Cuando le pregunto por los tres mayores errores o carencias de su mandato, su respuesta se adelanta a la pregunta siguiente: las falencias de su gobierno, que reconoce, son los principales méritos del de su esposa. No parece deliberado, pero sumando ambas cosas, no hay más que aciertos. Ese es el estilo que les permitió darle a la caída electoral del 28 de junio la dimensión de un traspié, cosa que exaspera a los opositores que los daban por acabados. Una vez Cristina dijo que eran dos cuerpos con un solo cerebro.
Los medios y los fines
Kirchner no percibió que “la democratización debe ser total, más profunda”, que también era necesario consolidar “un sistema de medios absolutamente democrático y no monopólico”. Tuvo “la ingenuidad de esperar comprensión, para construir una Argentina democrática”. Después de reintegrar al sistema previsional a quienes habían quedado afuera por las privatizaciones que dejaron a tantos sin empleo, entendió que esa respuesta era parcial. También se habían privatizado “los fondos de los trabajadores, mediante las famosas AFJP, que crearon gran parte de la deuda argentina, por el buco que generaron en el presupuesto”. Se suponía que esos fondos servirían para crear un mercado de capitales, que benefició a muy pocos y descapitalizó a los trabajadores. La decisión posterior de recuperar el sistema previsional “la podríamos haber realizado nosotros, pero no lo vimos con claridad”. No parece recitar un libreto, sino buscar respuestas que aún no conoce. “A veces, es necesario ganar en homogeneidad, un proyecto tiene que ir construyendo conciencia en la gente”, tantea. Luego vuelve a terreno más conocido: “A este proyecto político lo atacan mucho más por los aciertos que por los errores”. Esos aciertos, dice, hicieron que se juntaran muchos “sin ideas y sin proyectos, sólo por tratar de revertir lo avanzado”.
“A Cristina le toca enfrentar un núcleo duro cerrado y desestabilizador, que se opone a la política de derechos humanos, más los sectores monopólicos mediáticos, a los que se suma una oposición política que destruyó la Argentina dos veces y no aporta ideas para la construcción a partir del caos que ellos crearon. Por el contrario, siempre tratan de profundizar cualquier contradicción para que todo se agrave. Eso es lo que hoy tenemos enfrente y lo que en la Argentina futura se va a debatir”.
Frente a ese cuadro, afirma que la respuesta de CFK consiste en mejorar la calidad institucional y pone como ejemplos la Ley de Medios Audiovisuales, la recuperación del sistema previsional, la asignación universal a cada hijo, el Fondo del Bicentenario. Kirchner entiende que la Asignación Universal es la medida de política social más importante que se adoptó en medio siglo. “Muchos dicen que ellos la plantearon primero. No vamos a discutirles. Si todos la querían, que la presidente la haya adoptado es un triunfo de todos. ¿No?”. También reivindica el Plan Argentina Trabaja, que mediante las cooperativas se aparta de los planes clientelistas que se dictaron en el inicio del siglo, “inclusive en algún momento de nuestro gobierno”. Es difícil compatibilizar su enfoque con los de la oposición, política, corporativa y mediática, que denuncia un atropello institucional tras otro. “Son los que trabajan para desestabilizar al gobierno. Lo que ocurre es que no nos estamos rindiendo al sistema. Llegamos para transformarlo”, replica.
Conflictos de intereses
La personificación de esa queja es el vicepresidente Julio Cobos. Kirchner pide que se tome conciencia del lastre que debe remontar Cristina, con el único “vicepresidente desestabilizador” que tuvo la democracia desde 1983, que “goza de los privilegios institucionales de un proyecto político al que traicionó y del que se plantea como alternativa”. También señala el machismo de la sociedad, al que atribuye que haya prosperado “el cuento de que yo tomo las decisiones, con el que intentan desgastarla. No la conocen a Cristina, ni a mí”.
El escollo con que chocó el actual gobierno a poco de andar fueron las patronales agropecuarias. Kirchner cree que “se podría haber comunicado mucho mejor” pero defiende la necesidad de las retenciones al comercio exterior de la soja, “tanto por la extensión de sus plantaciones y el nivel de precios como por la distribución del ingreso”. Omite nombres pero opina que “quienes trabajaban con Cristina en el tema no estuvieron a la altura de las circunstancias”. Se remite a una declaración de su esposa: “sin renunciar a las medidas en las que uno cree, desde la presidencia hay que buscar una síntesis, sin odios ni enojos”. Pero lo que se ve es un conflicto ríspido. “Que no nos asuste, muchas veces habrá conflicto de intereses. Ordenar los intereses de la sociedad significa equilibrar cargas que no lo están y eso genera conflictos”. Pero cree posible una síntesis, que no perjudique a nadie y que respete “los intereses de la mayoría de los argentinos”.
El gran examen
Cuando habla de su esposa trasunta una admiración que no se compadece con la imagen tan difundida, que la reduce a mera emanación de su voluntad. Dice que el manejo de la crisis internacional fue “el gran examen que dio Cristina”. Describe la crisis como más profunda que la de los años ’30, con el derrumbe del sistema financiero, el estallido de la burbuja especulativa simbolizada por instituciones como Lehman Brothers, emblemáticas del Consenso de Washington, y el uso del Estado como resguardo cuando todo temblaba. “Los dirigentes europeos y estadounidenses no podían comprender lo que les estaba pasando ni atinaban a aplicar el antídoto correcto, hasta que apelaron al tipo de medidas defensivas que nos criticaban a nosotros”. El razonamiento se cierra en el punto en que comenzó: “¿Se imagina si hubieran estado a cargo quienes gobernaron la Argentina en la década del ’90 o en la crisis de 2001? Hubiéramos tenido política de ajuste, descuento de salarios, descuento de ingresos a las provincias, pactos fiscales a cuenta de la coparticipación”. Y, aunque no lo diga, represión, para imponer ese programa. Agrega que “quienes hoy tanto hablan de coparticipación son los mismos que firmaron todos los pactos fiscales y llamaban a los gobernadores para que las provincias resignaran fondos”.
Reservas y deuda
La alabanza se refiere a las políticas activas para el sector automotor, el campo, la construcción, la inversión pública. Cuenta que en marzo hay 150 escuelas a inaugurar y miles de obras básicas y fundamentales para activar y para generar empleo, que comenzaron en 2008 y 2009. “Por eso la Argentina creció el 0,5 o 0,6 por ciento pero no decayó”.
–¿En 2009?
–Sí. Decían que se iban a vender 200 mil automóviles, se vendieron 550 mil. La recaudación aumentó en los dos últimos meses del año, y en este enero que comienza, está creciendo a dos dígitos. Se exportó carne por 1935 millones de dólares, cuando decían que iba a ser necesario importar. También ingresaron 670 millones de dólares por exportaciones de lácteos. A pesar de la tremenda crisis internacional, de la sequía, del conflicto, de no haberse liquidado algunas cosechas, los resultados económicos permitieron llegar a 48.240 millones de dólares de reservas.
–Varias fuentes de la oposición dicen que se reinicia el endeudamiento.
–Eso no es serio. Estamos pagando la deuda que contrajeron los gobiernos que se sucedieron desde 1976 hasta 2003. Cuando asumimos, la deuda equivalía a más de una vez y medio el Producto Bruto, ahora apenas pasa del 40 por ciento.
¿Qué es una derrota?
Reformulo su planteo de esta manera: desde 1983 hasta 2003 rigió un pacto de gobernabilidad. Los intereses hegemónicos que emergieron de la dictadura autorizaron la subsistencia de gobiernos electos, siempre que no afectaran sus negocios y que ajustaran sobre las espaldas de los trabajadores. Kirchner rompió este acuerdo en 2003. Pero entonces, ¿cómo se explica que su candidatura haya sido derrotada por nadie el 28 de junio?
–Hubo varios factores. El conflicto por la 125 produjo una confusión en la sociedad, que poco a poco se fue aclarando. Después empezamos a remontar desde muy atrás. Había sectores que de verdad querían que el gobierno se cayera...
–¿Querían?
–Y siguen queriendo. Dirigentes con nombre y apellido lo han dicho en público.
Cree que parte de la confusión fue que se atribuyera a factores internos la pérdida de poder adquisitivo de sectores medios y mediosbajos, que no lo relacionaron con la crisis internacional. También computa la zozobra que provocó la pandemia de gripe A. Pero considera central debatir si su construcción política fue correcta, porque percibe alguna desconexión entre el mensaje a la sociedad “y aquellos que tenían que instrumentarlo, que a veces pensaban más en sus intereses individuales que en los del proyecto nacional. Sin proyecto nacional es imposible que haya un proyecto provincial y menos proyectos municipales. Lo estamos discutiendo, nos autocriticamos”. También incluye en el análisis lo que llama “el cerco mediático para desgastarnos y limarnos”, y los recursos ilimitados de la campaña de quienes resultaron ganadores cuyo gasto “fue astronómico” y del que no debieron rendir cuentas. Aunque dice que “fuimos la primera minoría del país, por más de 6, 7 puntos”, no intenta minimizar el fuerte simbolismo de la derrota en la provincia de Buenos Aires. “Nos ganó la derecha”, señala.
La incidencia del Indec
Le doy mi opinión sobre la incidencia de la situación del Indec. El maquillaje de las cifras devaluó toda palabra pública y el enmascaramiento de la inflación dificultó ver ese sufrimiento de los sectores medios-bajos y bajos y demoró una medida como la Asignación Universal, que debería haberse tomado mucho antes.
Kirchner interrumpe, con esa actitud de peleador que tanto irrita como admira:
–Pero se tomó...
Trato de terminar el razonamiento:
–...y en cambio se prefirieron los acuerdos con sectores oligopólicos, que bajaban dos o tres artículos por unos días, mientras subían todos los demás, y dos o tres semanas después subían también los precios acordados.
No coincide. Por un lado, defiende el cambio de un sistema armado para un esquema neoliberal donde crecían los servicios y desaparecía el resto. También señala que había funcionarios del INDEC cercanos a las consultoras, aunque no quiere generalizar porque la mayoría le parecen decentes. Pero además observa que en el momento de las elecciones la caída de la actividad había hecho que los precios se mantuvieran o cayeran. ¿Y el efecto de la negada inflación anterior sobre la credibilidad oficial?
–Se puede discutir. Pero lo importante es lo que se está haciendo ahora. El gobierno no se ha encerrado como si se sintiera dueño de la verdad absoluta. Se está haciendo un trabajo conjunto con las universidades nacionales, que permitirá crear un sistema que quede fuera de toda duda. La presidente ha elegido ese camino para buscar la solución definitiva.
Aún así, no niega la posible influencia del INDEC en el resultado electoral. “Sería absurdo de mi parte. Nunca hay una sola causa que determine un resultado”. Pero insiste en ponderar los otros elementos que mencionó.
Llamados de atención
Pienso en la depresión y el repliegue de Alfonsín después de la derrota de 1987, en las maniobras de Menem después de la de 1997 para que lo sucediera la inofensiva oposición y no sus feroces compañeros, en la terca negación con que De la Rúa fingía que la derrota de 2001 no lo afectaba porque no había sido candidato. La reacción de Kirchner no se parece a ninguna de ellas. Acepta el resultado en forma autocrítica, pero no lo siente como un drama (la oposición dice que actúa como si no hubiera ocurrido). Se ríe cuando recuerda sus malos resultados en varias elecciones en su provincia, donde después se impuso.
–La política es así. A veces hay derrotas que son llamados de atención, y además de analizar por qué se pierde hay que ver con quién se pierde. Lo más grave es que no perdimos con una fuerza progresista sino con el pasado, con los años ’90. No hay más que ver lo que están haciendo en la Ciudad de Buenos Aires. El Jefe de Gobierno dice que nosotros estamos terminados, y él todavía no empezó. A nosotros nadie nos puede quitar el valor de que hemos sabido gestionar, administrar. Este señor no ha podido mantener una sola decisión, y ha tomado las más agraviantes. Lo grave es que nosotros perdimos con eso y nuestro análisis es que ocurrió por no haber profundizado y corregido las cosas que teníamos que corregir. Por eso se tomaron todas las medidas que se tomaron después del 28 de junio.
Le menciono tres proyectos de reforma que él no aprobó: la fiscal en la que trabajó Felisa Miceli, la de la Ley de Entidades Financieras de Carlos Heller y la de la Carta Orgánica del Banco Central que presentó Mercedes Marcó Del Pont.
–Hubieran sido profundizaciones del modelo y, por ejemplo, hubieran evitado el problema con Redrado.
–Nos quedamos sin Felisa.
–Desde el gobierno se paró esa reforma mucho antes, porque Clarín había publicado una tapa sobre el tema.
Pero seguimos trabajando, dice, sin explicar cómo ni cuándo.
–El tema de la Carta Orgánica del Banco es una asignatura pendiente. La conversamos pero nos quedamos ahí por no alterar el funcionamiento del sistema financiero. Mercedes presentó un buen proyecto, hay que discutirlo, pero el mundo no termina hoy ni mañana, y la presidenta tiene muchas cosas más claras de lo que las tenía yo. Con Heller estamos conversando sobre este tema, nunca fue rechazado.
Proyectos y alianzas 2010
Qué proyectos piensa impulsar y basado en qué alianzas, le pregunto. Su respuesta es formal: eso lo está pensando la presidente.
–Pero ustedes hablan del tema...
–...por supuesto, pero...
–... algo le habrá contado...
–... la idea es clara y ella lo está diciendo, profundizar el modelo, y esto marca con quién nos podemos aliar. Difícil que nos aliemos con De Narváez.
–Pero, ¿en qué temas están pensando?
Es elusivo, estamos trabajando, dice.
–No pido proyectos terminados. Sólo temas.
–En consolidar un modelo productivo, competitivo e inclusivo, con fuerte consolidación tecnológica, de investigación, de innovación y de autonomía en la globalización. Hay que ver de dónde partimos, los desafíos hoy son mucho más profundos. La inclusión, la transformación educativa tienen que profundizarse...
(Me pregunto si la cuestión no está madura, si ella no le ha contado en qué piensa o si estas generalidades sólo intentan preservar la sorpresa, marca distintiva de la factoría Kirchner. Entretanto él sigue hablando.)
–... en modelos, en contenidos, en funcionamiento, el Conicet es fundamental. También se debe profundizar la igualdad de derechos civiles. Tenemos que avanzar sobre temas que a veces son irritativos para ciertos sectores de la sociedad, en los que la restauración conservadora confronta con los que queremos transformar la Argentina.
–Cuando dice ampliación de los derechos civiles, ¿está pensando en la ley de matrimonio?
–Sí. En el siglo XIX sólo existía el matrimonio eclesiástico. La ley de matrimonio civil constituyó una ampliación de los derechos civiles. La que permitió el divorcio vincular un siglo después también. El matrimonio entre personas del mismo sexo será otra profundización equivalente. Esto no tiene nada que ver con ninguna religión, sólo con establecer la igualdad de todas las personas ante la ley. La gobernadora Fabiana Ríos fue muy valiente al permitir el matrimonio de esos dos muchachos en Tierra del Fuego.
Por encima de los partidos, ve dos bandos bien definidos. Si alguna vez los llamó de izquierda y derecha, ahora los define como de la restauración conservadora y de transformación. Pactar con la restauración conservadora sí le parecería una derrota grave. “Para que pudiera haber un ’55 y un ’76 fue necesario que sectores de la sociedad civil creyeran que se podía pactar con los sectores conservadores para arreglar o modificar cosas que, si estaban mal, se deberían haber modificado desde la institucionalidad y la democracia”.
La doctrina del sombrero
Le pregunto si la CGT y el PJ, que fue una de las herramientas que disciplinaron a la sociedad para el ajuste de la década del ’90, son una base suficiente para respaldar las transformaciones profundas que ya se hicieron y para impulsar las que faltan.
Dice que también hubo sindicalistas que se opusieron al proyecto neoliberal en centenares de movilizaciones y denuncias, como la de la ley Banelco, y menciona al actual secretario de la CGT, Hugo Moyano y a los dos que tuvo la CTA, Víctor De Ge-nnaro y Hugo Yasky. “Los trabajadores argentinos, en su gran mayoría, han contribuido al fortalecimiento y al sostenimiento del gobierno de Cristina”, dice. Sobre el PJ opina que algunos dirigentes siguen la doctrina de acomodar el sombrero de acuerdo con los vientos. “Fueron neoliberales en los ’90, nos acompañaron en la transformación del 2003 al 2007, y sienten que ahora llegó la época de la restauración conservadora, la racionalidad, la llamada reconciliación”. Piensa que por mala comunicación o por errores propios esos dirigentes se reacomodan “con los propios intereses que uno toca, en derechos humanos, económicos, mediáticos. Para salir bien en el diario Clarín o en alguna cámara de televisión, hacen seguidismo de lo que la ola mediática crea”. Pone como ejemplo a Redrado, de quien dice que antes de su insubordinación al decreto presidencial tuvo una reunión con Héctor Magnetto.
Cuenta que los mismos que lo habían ayudado en 2003 quisieron condicionarlo en 2005, para volver a un modelo conservador popular, sin profundizar el cambio. Le pregunto por qué después de derrotarlos incorporó al gobierno a quienes acompañaron ese intento de Duhalde. Dice que por sentido integracionista y para evitar confrontaciones. “Pero a veces con el bautismo y el voluntarismo no basta para reencauzar a aquellos que fueron apóstoles de un modelo.” Aun así, no coincide con aquellos para quienes “si está el PJ no hay posibilidad de transformar la Argentina”. El PJ tiene que seguir evolucionando, para convertirse en el centro de identidad de la transformación, lo cual requiere amplitud para convocar a todos los sectores que en esta etapa estén por consolidarla. Agrega:
–Lo que la historia no le perdonaría al PJ, pero tampoco a los sectores progresistas no justicialistas, es que por vedetismo permitieran la restauración conservadora.
Su ejemplo constructivo es Martín Sabbatella, quien no oculta sus diferencias con el gobierno pero considera que no es posible construir una centroizquierda progresista sin reconocer los méritos que ha tenido, “porque si no siempre estamos partiendo de cero”.
Le pregunto qué haría el diputado Kirchner si el diputado Fernando Solanas presentara un proyecto de recuperación de los recursos energéticos. “Estudiar bien lo que dice.” Recuerda que la Constitución determina que los recursos naturales no renovables pertenecen a las provincias. “Si es presidente de la Comisión de Energía supongo que puede presentar un buen proyecto. Ha sido muy crítico de nuestro modelo de producción, que ha aumentado mucho las inversiones energéticas. He conversado con él alguna vez, pero no me pareció que tuviera muy claro qué quería hacer. No me gusta prejuzgar ni discutir quien lo dijo primero. Quiero ver el proyecto y después hablamos”.
La pequeña mesa chica
Varias veces mechó alusiones al vicepresidente Cobos y mientras hablábamos se atrincheraba el chico del flequillo dorado y las corbatas estridentes. Le pregunto si la mesa chica no es demasiado chica para un gobierno que ni siquiera convoca a reuniones de gabinete, si es posible impedir errores como la elección de Cobos o Redrado sin discusión en espacios más amplios, y cómo puede sostenerse un proyecto cuyos únicos candidatos posibles son ella y él. Dice que la idea de la presidente al elegir a Cobos fue ampliar la base de sustentación convocando a otros sectores con generosidad. “Lástima la respuesta de apropiarse de un proyecto colectivo para reducirlo a un proyecto personal. Para lograr ese marco amplio también debe haber mucha responsabilidad”. Ni siquiera admite la existencia de algo que pueda llamarse kirchnerismo. “El nuestro es un proyecto político progresista.” Dice que hay muchos candidatos en el Justicialismo. Menciona a dos gobernadores jóvenes, como Capitanich y Urtubey, o con mucha experiencia, como Alperovich y Gioja, y “al mismo Scioli”.
–¿Scioli?
–Sí, hay gente que lo ve como candidato.
–¿En serio?
–Sí, sí...
Le pregunto por la prometida y no concedida personería de la CTA. Responde que el compromiso se mantiene y ofrece a Edgardo De Petri como testigo. Le recuerdo que han pasado siete años. “Hoy es una decisión de la presidenta”, se escabulle. Una vez ella dijo que la promesa la había hecho él. ¿Así funcionan los dos cuerpos con una sola cabeza?
Le indico que el espacio político que él propone ampliar tiene una tendencia expulsiva y lo ejemplifico con Graciela Ocaña y Marcelo Saín. Ella con sus denuncias contra la mafia de los medicamentos y la efedrina, él con el trabajo policial que detectó la valija de Antonini Wilson, blindaron al gobierno. Me propone invertir el razonamiento: “Tuvimos la virtud de designar a esos correctos funcionarios, cuya tarea valoramos mucho. Si se han ido será porque tienen una visión diferente en algo. Nunca he dicho una palabra en contra de ninguno de ellos. Uno no puede coincidir en todo, pero incorporaciones de ese tipo pueden repetirse en cualquier momento”.
Las cosas en juego
Le pregunto por su declaración jurada. Contesta que él y su esposa fueron los únicos presidentes sometidos a una completa investigación patrimonial, no una sino tres veces, con análisis periciales una vez del cuerpo de la Corte Suprema y otra no recuerda si de Prefectura o Gendarmería. Como en otros temas, atribuye mala fe al tratamiento mediático de la cuestión, que interpreta dirigido a desgastarlos, proscribirlos, ensuciarlos. Dice que su patrimonio se formó hace treinta años. Lo que cambió fue su valuación, porque vendieron bienes que estaban registrados a la tasación fiscal de aquella época. “Propiedades que tenían un valor fiscal de 2000 las vendimos a 100.000 dólares, para hacer otras inversiones. Ahí aparece un crecimiento de 98.000 dólares, pero sigue siendo el mismo bien patrimonial.”
–¿Por qué no lo dijeron?
–Lo dijimos, pero funcionó el cerco mediático.
–Lo dijeron ahora, no cuando se presentó la denuncia.
–También dijimos que queríamos someternos a la investigación como corresponde a cualquier ciudadano y no interferir ni apurar determinaciones que debe tomar la propia Justicia. Intervino un juez que no conocemos y que nadie puede ligar a nosotros.
Dice que todo su patrimonio está declarado ante la AFIP y lo coteja con “gran parte de la dirigencia política” que durante años presentó declaraciones juradas en blanco, como si no tuvieran ningún bien, y sin embargo viven paseando por el mundo, viajan en aviones particulares, van de vacaciones a los centros turísticos más caros. Ironiza que siempre tienen amigos, son herederos o la mamá de la mujer tenía la plata.
El tema lo incomoda. Le pregunto si le parece legítimo que quien ejerce el Poder Ejecutivo realice actividades económicas particulares, compre y venda. Contesta con otra pregunta: “¿Por qué no, si ninguna norma lo prohíbe?”. Le digo que en este momento Chile está tratando un proyecto de ley...
–Sí, lo estamos siguiendo...
–... que presentó Bachelet...
–... queremos ver cómo es...
–... parecido a cómo es en Estados Unidos. Todos los bienes se ponen en un fideicomiso ciego. El propietario no sabe en qué se invierte.
–Habrá que verlo. Pero hoy por hoy, ¿quién te administra sino y te paga tus impuestos? ¿Cómo movés tu patrimonio? No es pecado tener un patrimonio. El 75 por ciento son inmuebles que ya teníamos cuando fui intendente por primera vez en 1987. Hay legisladores y gobernadores, actuales o pasados, que no tenían un peso cuando ingresaron en la función pública, y no se los ha investigado. Creo que llegó la hora de que toda la dirigencia política argentina diga de qué vive. Las declaraciones de bienes no son en absoluto creíbles. Hay que crear la comisión de ética del Congreso.
Sería una buena práctica, le digo. Luego le pregunto si tiene conciencia del efecto que causa en la gente común que el matrimonio presidencial tenga un patrimonio cercano a los 50 millones de pesos. La actitud defensiva sugiere que la respuesta es negativa:
–¿Y qué hago con lo que tengo? ¿Por qué no lo puedo tener? ¿Para ser buen presidente no hay que tener nada? Es absurdo. Si lo que tengo es bien habido, lo sostengo y lo defiendo.
Le pregunto por la consultora que formó con su mujer y su hijo. “Es una barbaridad”, contesta, molesto. Dice que constituyeron la Consultora Chapel, pero que nunca realizó operación alguna y que además protocolizaron su disolución ante la Justicia. “Nunca operó, no compró ni una caja de fósforos y ya no existe.”
Quiero saber por qué prorrogó la concesión de tragamonedas en el hipódromo de Palermo y autorizó a que se instalaran más máquinas. Dice que toda la información está en el expediente, con el estudio que justifica la decisión. Mi pregunta es por qué lo hizo en la última semana de su mandato presidencial. Dice que por que el expediente estaba terminado y no había una sola objeción. “No firmarlo sería como decir que permití que se tramitara algo doloso.”
Contradicciones
Le pregunté por dos medidas de su gobierno que favorecieron al grupo económico Clarín. La primera fue la prórroga por diez años de todas sus licencias de radio y televisión. Dice que de otro modo se fundían los canales 2 y 9. José Luis Manzano, Francisco De Narváez y Daniel Hadad, le digo. Toma la mención al vuelo y dice que eso prueba que no fue una decisión personalizada. En forma indirecta, también se vio favorecido Clarín, dice. La segunda medida fue la administración conjunta de Cablevisión y Multicanal. Kirchner niega haberla autorizado y remite a un dictamen del Tribunal de Defensa de la Competencia “que dijo que se estudie” y dejó en manos del Comfer si era posible llevar adelante la fusión”.
–La secretaría de Comercio Interior la aprobó.
–Sí, pero con condiciones que ellos no cumplieron. En el dictamen del Tribunal de la Competencia, José Sbatella hizo observaciones precisas y claras sobre aspectos monopólicos.
–Pero Comercio no las tomó en cuenta y le pidieron la renuncia.
–Nunca esquivo la responsabilidad. Con los datos que tenía en la mano en aquel momento, el tema era discutible. Y lo concedimos a pesar de los ataques que ya recibíamos de Clarín. Luego quedó comprobado sin lugar a dudas que se formaba un monopolio sin control.
Le pregunto si algún hecho específico marcó el punto de no retorno en la relación. Dice que el problema principal es que “ellos quieren que los argentinos elijan pero ellos gobiernen” y por eso “viven presionando”. Agrega que “pidieron apoyo para un negocio en el que estaban interesados” y se lo negaron.
–¿Qué negocio era?
–Telecom. Querían que nosotros hiciéramos lobby para que ellos la compraran. La presidenta les dijo que su tarea no es hacer lobby por nadie sino cuidar los intereses de los argentinos. Telecom está en una situación monopólica y tiene que vender. Que le venda a quien le convenga. Pero el gobierno no es empleado de ningún grupo.
–¿Qué respondieron ellos?
–Lo que está a la vista en estos días, esa desinformación permanente, por decirlo con delicadeza.
A seguro se lo llevaron preso
Le pregunto por el problema de la seguridad y la situación de las cárceles en Buenos Aires y Mendoza, donde sigue creciendo la cantidad de personas detenidas sin condena, en condiciones de alojamiento vergonzosas. Su respuesta es que la imprescindible construcción de cárceles nuevas se demora por las impugnaciones que se presentan en cada licitación. Agrega que también hay que preparar a los cuadros que trabajarán en esas cárceles y una política de rehabilitación de las personas privadas de su libertad, con trabajo e inclusión. Señala que la solución se dificulta por los efectos que produce en la sociedad el uso que los medios hacen del tema, como si pudiera resolverse a tiro limpio. La discusión entre garantías y mano dura le parece vieja y anticuada. Con independencia de la dureza de las leyes o la edad de imputabilidad, si a un chico “no le enseñamos que su vida vale, si la sociedad lo tiene excluido, marginado ¿por qué va a pensar que tu vida vale? Y si la vida de ese pibe no vale nada, la tuya tampoco”. Es precisa una tarea política, formativa, inclusiva, dice.
–Pero en la provincia de Buenos Aires están cortando presupuesto para esas cosas y lo único que proponen son reformas legislativas para endurecer penas y ablandar garantías.
Kirchner dice que no es partidario de hacer seguidismo de coyuntura y que esto no se soluciona con la mera suba de penas. Por otra parte piensa que hay normativa suficiente para que los jueces decidan cuándo conceder o denegar una excarcelación. “El poder político, el poder judicial, tienen que operar con decisión para sanear las instituciones policiales”. Desde el golpe de 1976 en adelante se pensó que la seguridad se lograba violando la ley y se inculcó eso a la policía. Sólo hubo algunos intentos, como los de Carlos Arslanian o Juan José Alvarez que tenían una idea distinta e intentaron un cambio. “Si a la policía no se la ordena definitivamente, no se le dan conceptos claros, no se termina con todos los delincuentes que tiene adentro, va a ser imposible alcanzar una solución racional.” También piensa que los jueces y fiscales no deben seguir las coyunturas ni encerrarse en dogmas cerrados y además “tiene que haber responsabilidad mediática, explicar bien por qué suceden determinados hechos y no generar alarma”. Dice que es necesario tener “comisarías dignas”, asegurar el acceso fácil de la población a ellas, con claro control de las instituciones sobre los lugares donde funcionan, con participación comunitaria. Reordenado el funcionamiento judicial y policial deben tomarse todas las medidas, por duras que sean, con quien corresponda. Menciona en ese sentido la denuncia del ministro Carlos Stornelli sobre asesinatos cometidos “bajo el auspicio de las fuerzas de seguridad”.
–Esa denuncia procura cubrirlo a él, a raíz del episodio de la familia Pomar. Un mes antes, cuando el juez Arias denunció que la policía extorsionaba a chicos para hacerlos delinquir, Stornelli lo intimó a retractarse o probarlo.
–Respeto ese análisis, pero es trascendente que el propio ministro de Seguridad haya hecho esa denuncia. Creo que el gobernador de Buenos Aires tiene que tomar decisiones fuertes en el campo jurídico y policial, construir una infraestructura de cárceles, mejorar las comisarías.
–Entretanto el gobernador está incumpliendo una orden de la Corte Suprema, al volver a llenar las comisarías de presos, con lo cual además aumenta la inseguridad, porque sustrae personal policial a las tareas de seguridad.
–Lo he conversado con el gobernador y lo veo predispuesto a solucionarlo con todas sus fuerzas. Esperemos que lo haga.
Una pregunta alfonsinista
Volvió a sonreír cuando le dije que terminaría con una pregunta alfonsinista: ¿Qué cosas no supo, no quiso, o no pudo hacer?
–Que no supe, debe haber miles, por limitaciones, carencias. Que no pude, ninguna. Cuando uno tiene la responsabilidad pública, sería una cobardía decir que no pude. Hay cosas que no me animé a hacer, para no desestabilizar, para no profundizar, y que, gracias a Dios, Cristina las está haciendo. Por eso no coincido con la teoría de que la democracia se caía si no se derogaban determinadas leyes. Con todo respeto lo digo, no quiero afectar la imagen de alguien que no está. Lo importante es tener convicciones, principios. Estoy satisfecho con lo que me tocó hacer y con el tiempo que me tocó vivir. Todo lo que traté de hacer y me animé lo hice. Algunas cosas fuertes, que algunos amigos me propusieron, como bajar el cuadro de Videla. Al principio no veía su fuerte contenido simbólico, para profundizar un rumbo. Pero lo hicimos y fue totalmente acertado. Y también enfrentamos al poder económico. Sin duda cometí errores, pero hicimos, creamos cinco millones de puestos de trabajo, incorporamos a dos millones de jubilados. Todo fue muy difícil.
–La primera vez que me comentó la posibilidad de que Cristina fuera la candidata, me dijo que sería mejor presidenta que usted.
–Nadie la conocía mejor que yo. Muchas veces salimos del infierno pero después volvimos al pasado. Yo sabía que Cristina tiene la inteligencia y la capacidad para darle las bases al modelo para transitar hacia un futuro distinto. Por eso era más apropiada que yo para la etapa que venía. Va a terminar magistralmente su mandato porque está haciendo una excelente administración. Y se equivocaron cuando creían que no tenía temple.
Pequeño Kirchner ilustrado
- Pese a la crisis internacional 2009 cierra con un crecimiento del 0,5 o 0,6 por ciento.
- Mi principal acierto fue animarme a abrir la puerta del despacho para entrar.
- Las contradicciones que enfrentó cada gobierno son diferentes, porque cambió el campo de alianzas. Durante mi mandato muchos que pensaban diferente acompañaron, porque todos querían salir del infierno. Todavía no se perfilaba la definición profunda del modelo, y ahora sí. Por eso Cristina enfrenta una oposición tan dura.
- El justicialismo tiene muchos posibles candidatos: jóvenes como Capitanich y Urtubey, experimentados como Alperovich o Gioja, el mismo Scioli.
- Los que denuncian riesgo institucional son los que trabajan para desestabilizar al gobierno. Lo que ocurre es que no nos estamos rindiendo al sistema. Llegamos para transformarlo.
- No están descartadas las reformas fiscal, de la Carta Orgánica del Banco Central y de la ley de entidades financieras.
- Moyano, De Gennaro y Yasky se opusieron al modelo neoliberal en centenares de movilizaciones.
- Justicialistas que fueron neoliberales en los ’90, nos acompañaron en la transformación del 2003 al 2007 y ahora sienten que llegó la época de la restauración conservadora.
- Antes de insubordinarse al decreto presidencial, Redrado se reunió con Héctor Magnetto.
- Llegó la hora de que toda la dirigencia política argentina diga de qué vive. Las declaraciones de bienes no son en absoluto creíbles.
- La inseguridad no se resuelve a tiro limpio. Si la vida de un pibe no vale nada, la tuya tampoco, por más penas que le pongas en el Código.
- Muchas veces salimos del infierno pero después volvimos al pasado. Cristina tiene la inteligencia y la capacidad para transitar hacia un futuro distinto.
Paracaidistas húngaros
Por Horacio Verbitsky
La oposición consiguió unificarse para la piñata de los cargos y ahora va a tratar de repetirlo para los otros dos o tres temas en los que pueden coincidir desde Pino a Pinedo, como el Consejo de la Magistratura o el Indec. Le pregunto si ése es el tipo de leyes que el Ejecutivo debería vetar o mejor sería reconocerlas como reflejo de una nueva relación de fuerzas. Su respuesta es tajante: que se modifique la relación de fuerzas no significa renunciar a convicciones y principios. De allí vuelve a la falta de proyectos de la oposición, dividida en tantos bloques que piensan diferente y a los que sólo une el derecho a oponerse. Los equipara a una Unión Transitoria de Empresas, que sólo se congrega como una estructura lucrativa, y los contrasta con Oscar Alende, Lisandro de la Torre, Alfredo Palacios, John William Cooke, a quienes imagina de pie junto a su banca defendiendo sus ideas “aunque supieran que iban a ser pulverizados en la votación”. Además, “¿los que se dicen de izquierda quieren el mismo país de los que se dicen de derecha, o sólo se unen para trabar?”. Dice que él se hace cargo de sus aciertos y sus desaciertos, pero que nadie debería hablar como si fuera un paracaidista húngaro. Se refiere a los dirigentes radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales, que en los diarios del día aparecían como celosos custodios de las reservas del Banco Central. “El gobierno del doctor Alfonsín, dicho con todo respeto por su gran figura, dejó el Banco con 600 millones de dólares de reservas. Cuando renunció De la Rúa, de quien Morales fue funcionario, no llegaba a 8 mil millones”. Dicho lo cual agrega que no hay que preocuparse por ellos sino por apoyar a la presidente para que “gobierne cada día mejor”.
sábado, 19 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
Eduardo Accastello:”El Peronismo tiene que tener un proyecto”
Consideró el dirigente que el justicialismo sin “nuevas ideas y renovación de figuras” no podrá conservar el gobierno.
-Con miras al 2011, ¿piensa que el peronismo se agotó tras doce años de gobierno?
-Creo que lo que puede estar agotado nunca es el peronismo, sino los dirigentes que hoy lo conducen circunstancialmente. El proceso de mayor crecimiento en la Argentina, como de 2003 al 2009, lo dio el peronismo. Al igual que en el período del 45 al 55. Lo que tenemos que lograr en Córdoba es que el peronismo vuelva a tener un proyecto. No que vuelva a tener un candidato. El PJ no discute ideas desde hace años, sino candidaturas. Y con las candidaturas ganen o pierden los hombres, pero nunca le dejan nada al pueblo. Y el peronismo es pueblo.
-¿Tiene posibilidades el peronismo de unirse en 2011?
-La unidad del peronismo no se dará en la unión de tres dirigentes de renombre dados por cierta prensa cordobesa. Se dará en la esencia de una idea concreta de desarrollo para Córdoba. En pensar cómo reprogramar el Estado cordobés que está agotado. Si se unen tres nombres no tendrá posibilidad de gobernar y promoverá la alternancia de lo que viene, que son modelos que postraron a Córdoba. Fíjese en el modelo de (Oscar) Aguad, de (Luis) Juez, son las peores gestiones que cerraron escuelas, hospitales... Córdoba Capital es la que más recibió dinero en la Argentina, como ciudad, entre los años 2003-2007 y fue la peor gestión que los cordobeses recuerden. No es que la plata resuelve los problemas de la gente. Hace falta un proyecto y gestión para hacerlo bien. Por eso el justicialismo debe discutir ideas y la renovación de los dirigentes, poniendo al frente a aquellos que hayan sido capaces de gestionar, de tener experiencias exitosas de gestión.
-¿Se incluye usted entre los candidatos a gobernador para 2011?
-Estoy con ganas de aportar al peronismo de Córdoba y de los sectores progresistas una visión y experiencia de gestión que hicimos en Villa María. Con ganas de debatir con todos los dirigentes de Córdoba, con los actores comunitarios, comunicacionales, la responsabilidad que tuvieron en estos años para que Córdoba esté como esté. Discutir y debatir en serio un proyecto moderno, eficiente y equitativo. Hoy los candidatos que se vislumbran son los tres que promovió un medio de comunicación, que ya definió la estrategia de un Estado de caos permanente para que ellos sigan marcando la agenda como lo hicieron estos años. Y lo que viene es complicado, porque es el conservadurismo y la derecha más recalcitrante de aquellos sectores que no tienen proyecto, y que lo único que quieren es ser ellos mismos los que deciden cómo le tiene que ir a la gente.
-¿En Córdoba se discuten nombres y no ideas?
-Sí, y marca un criterio de escasa valorización de la política en Córdoba.
-¿A qué se refiere con eso de escasa valorización?
-En Córdoba la política está basada en la discusión de debates secundarios y no en la profundización de lo que necesitan los cordobeses.
-A su criterio, ¿qué se requiere?
-Definir las necesidades de una comunidad en los próximos cincuenta años. Hoy Córdoba no tiene un plan energético, ni de sustentabilidad ambiental, ni políticas para garantizar la distribución equitativa de ingresos.
-¿A qué se refiere cuando habla de debates políticos secundarios?
-Por ahí se discute si la Nación manda o no manda fondos. El 60% del Presupuesto provincial está integrado con recursos nacionales en programas de salud, de educación y ciencia y tecnología. Esto pareciera que hay muchos que no lo ven.
-¿Habla de sectores que apuestan a una Córdoba agroexportadora?
-Está postergada detrás de Catamarca, de Santa Cruz, en materia de desarrollo humano. En lugar de discutir una visión de crecimiento, se sustituye la verdadera discusión política con cuestiones semánticas de entrecasa, las peleas que han protagonizado los dirigentes políticos cordobeses en los últimos años.
-¿Mucho se habla y escribe sobre la pelea Schiaretti-Nación, y se dice que fue precisamente por el campo, concretamente por las retenciones?
-No, creo que esta confrontación que tuvo Schiaretti fue por un posicionamiento político personal. Buscó legitimación política que entendía que no había tenido, con un triunfo que aún por diferencias pequeñas había logrado.
viernes, 27 de noviembre de 2009
NUEVO PLENARIO DE LA MILITANCIA EN OSPLAD
ADHERIMOS A LA CONVOCATORIA E INVITAMOS A PARTICIPAR DEL NUEVO PLENARIO DE LAS ORGANIZACIONES POPULARES SOCIALES, POLITICAS Y GREMIALES QUE IMPULSA LA DIPUTADA ELECTA POR EL FRENTE PARA LA VICTORIA DE CORDOBA, COMPAÑERA CARMEN NEBREDA, PARA ESTE SABADO 28 DE NOVIEMBRE A LAS 10. HS EN LA SEDE DE OSPLAD (MAIPU 146)
ENTENDEMOS QUE ES IMPORTANTE QUE LAS ORGANIZACIONES QUE PARTICIPEMOS, LLEVEMOS PROPUESTAS PARA DAR FORMA ORGANIZATIVAS AL ESPACIO QUE ESTÁ NACIENDO EN EL CONTEXTO DEL ACTUAL PROCESO DE DESARROLLO DEL FRENTE PARA LA VICTORIA EN CORDOBA.
CREEMOS QUE ESTE ESPACIO ES EL MAS ADECUADO PARA DAR EL DEBATE SOBRE EL ROL QUE LAS ORGANIZACIONES POPULARES DEBEMOS OCUPAR PARA EL MEJOR DESARROLLO DEL PROYECTO NACIONAL Y POPULAR EN NUESTRA PROVINCIA.
AQUÍ PODEMOS Y DEBEMOS PROPONER ACCIONES POLITICAS Y ORGANIZATIVAS CONCRETAS QUE CONTRIBUYAN A DAR EL MEJOR CONTENIDO AL DESARROLLO DEL PROYECTO NACIONAL EN CORDOBA
ENTENDEMOS QUE LA UNIDAD Y LA ORGANIZACIÓN SON EL MEDIO INDISPENSABLE PARA DEFENDERNOS DEL EMBATE PERMANENTE Y SISTEMATICO DE LA DERECHA CIPAYA QUE HOY PRETENDE CON MUCHA FUERZA Y DESICIÓN DESTITUIR A LOS GOBIERNOS POPULARES LATINOAMERICANOS
Peronismo Cordobés en el Proyecto Nacional
miércoles, 25 de noviembre de 2009
ENRIQUE LACOLLA - El campo de batalla suramericano
En el mundo globalizado todo tiene que ver con todo. Y el principal motor de esa dinámica es el mundo desarrollado, en extremo agresivo. Lo grave para nosotros es que los dirigentes de América latina, o más bien los exponentes de los gobiernos de centro izquierda que surgieron de la resistencia al modelo neoliberal del Consenso de Washington, no terminan de decidirse a ir a las cosas y suelen disimular con palabras bienintencionadas una falta de operatividad en el plano de las iniciativas concretas que hacen falta para salir al encuentro de las amenazas que pesan sobre la región.
Desde el hundimiento del comunismo los acontecimientos han acelerado su curso. La fragilidad económica de la única superpotencia que existe en el globo, Estados Unidos, no le ha impedido lanzarse a la conquista de su proyecto hegemónico. Más bien al contrario, parecería que esa fragilidad y los límites que está encontrando ese proyecto ante el surgimiento de resistencias encarnizadas en áreas estratégicas fundamentales como son el Medio Oriente y el Asia Central, apuntan a exacerbarlo y a generar una fuga hacia delante. América latina y Suramérica en particular, a las que el desastre de las políticas neoliberales habían impulsado a buscar vías alternativas a la dependencia a través de su integración regional, encontraron en un primer momento una cierta latitud de márgenes para armar una incipiente organización unitaria. Estados Unidos estaba obsesionado con otras zonas y el desastre promovido por el neoliberalismo le achicaban aquí el espacio sociopolítico para la reedición del experimento que Naomi Klein denominó “la doctrina del shock”. Se abrió entonces un interludio durante el cual se fortificó el Mercosur, surgió la Unasur y los presidentes iberoamericanos comenzaron a tomar carta en los problemas regionales que los afectaban directamente. Las reuniones de Mar del Plata, de Bariloche, de Santo Domingo, dinamitaron el proyecto de sujeción supuesto por el Alca y frenaron la escalada bélica entre Colombia y Ecuador, así como el separatismo del Oriente boliviano, que habría introducido un catastrófico elemento de secesión en el techo de América. Pero estas iniciativas, con ser importantísimas, no dejan de ser expedientes provisorios que no anulan los factores de riesgo. La disponibilidad de poderes que tiene el imperialismo le consiente volver una y otra vez sobre los núcleos para él problemáticos con la intención de proseguir socavando el proyecto unitario latinoamericano con recursos que van desde las acciones de inteligencia destinadas a interferir en los asuntos internos de nuestros países, fomentando cuantas opciones separatistas que puedan debilitarlos, a la práctica del liso y llano golpe de Estado, del cual fue ejemplo el alzamiento contra Chávez en 2002. Los gobiernos de centroizquierda a los que hemos mencionado y que abarcan un arco de modalidades políticas bastante variado, desde la temperamental de Chávez a las más moderadas de Lula, Cristina Fernández y Bachelet, pasando por Correa, Daniel Ortega y Evo Morales, no terminan, sin embargo, de encontrar una política ponderada y enérgica a la vez, que sirva para acomodarse a las exigencias del nuevo tiempo y a la ya evidente decisión norteamericana de poner un freno a las veleidades autonómicas de los países de lo que Washington entiende es su patio trasero.
La existencia de élites ajenas al anhelo unificador e independentista que hay en América latina y que conservan todo su poder económico y su peso mediático, más la presencia de una importante masa de clase media alienada de la realidad gracias al discurso del sistema, representan obstáculos muy importantes para el logro de la aspiración regional a la complementariedad y la integración. Lo que ha sucedido en los últimos tiempos en la región debe leerse en este marco. La reactivación de la IV Flota norteamericana, el golpe de Estado en Honduras, la sumisión del pretendido reformador y progresista Barack Obama a los dictámenes del complejo militar-industrial que maneja la política estadounidense, la erección de siete bases norteamericanas en Colombia, para las que el Congreso ha autorizado ya los fondos respectivos, y quizá hasta algunos extraños fenómenos (1) que se han producido últimamente en el país cuyo gobierno se apunta como el líder natural de la región, Brasil, están dando a entender que el gobierno estadounidense ha declarado una suerte de guerra de facto al proyecto latinoamericano de erigirse en una suerte de bloque regional.
Esto implica la puesta en práctica, dirigidos esta vez sin tapujos contra Suramérica, de los mecanismos que vienen definiendo la política estadounidense para el resto del mundo a partir de 1991. En este esquema, el debilitamiento de los competidores potenciales de la hegemonía norteamericana es un dato fundamental y se activa a partir de dos principios básicos. Uno es la agresión física directa contra factores que pueden obstaculizar el acceso a los recursos estratégicos –casos de Irak o Afganistán- y otro es el cerco de los principales adversarios y la división o el fomento de los particularismos étnicos o confesionales latentes en sus sociedades. La explosión de la ex Yugoslavia, la atracción de los países del ex bloque del Este al cuadro de la Unión Europea e incluso de la Otan, que empuja a Rusia hacia los Urales y al mismo tiempo diluye la composición nuclear de la UE como factor independiente ahogando a Francia y a Alemania en un puzzle asociativo donde tomar decisiones comunes se torna más difícil; el fomento de los nacionalismos de campanario en el Cáucaso y el Tíbet, son muestra de que Washington entiende a adherir al viejo principio del memorándum Crowe que en enero de 1907 determinó la planificación de la política exterior británica de cara al siglo XX: “la estructura y no el motivo es lo que determina la estabilidad”–es decir, el mantenimiento del estatus quo que favorece a la o las potencias dominantes. (2)
Esto significa que, aun en el caso de que el rival potencial no tenga disposiciones agresivas, su poderío creciente debe ser neutralizado para impedir que ese aumento se constituya, objetivamente, en un pendant, en un contrapeso para la influencia de la potencia que se quiere hegemónica. En este sentido China es el principal enemigo, seguida por Rusia, porque ambas compondrían el bloque euroasiático que más poderosamente podría gravitar en el mundo y contrabalancear o incluso desbancar el poderío de Estados Unidos y de los otros países que conforman la tríada dominante en el presente. Es decir, el Japón y la Unión Europea. Se trata de una descarnada lucha por el poder, que no tiene mucho que ver con las ideologías.
Objetivo: América latina
¿Y qué tiene que ver América latina con todo esto?, se preguntará el lector. Pues tiene que ver, y mucho, pues ingresa en la categoría de reservorio de recursos estratégicos esenciales para el mantenimiento de la hegemonía norteña durante el presente siglo y porque su constitución en Nación unitaria la erigiría en un factor que podría mover sus piezas de acuerdo a un criterio independiente en un mundo donde las tensiones seguirán aumentando.
A partir del golpe en Honduras y del beneplácito del gobierno colombiano presidido por Álvaro Uribe en el sentido de conceder siete bases estadounidenses en su territorio (la cháchara en torno de que se trata de bases colombianas en donde “se admitirá a las fuerzas” norteamericanas para combatir el narcoterrorismo es un flaco pretexto); de la reactivación de la IV Flota estadounidense en disposición de operar en el Caribe y el Atlántico sur de acuerdo a las directivas del Southcom, y del putsch en Honduras, a partir de estos datos, decimos, se hace evidente que los tiempos se están acortando y que Estados Unidos está listo para volver al “monroísmo”. Es decir, a la práctica de la Doctrina Monroe que en 1823 sentenció que América debía ser para los “americanos”. O sea para los “usamericanos”, toda vez que la potencia norteña se apropió del patronímico inspirado en el nombre del navegante y cartógrafo italiano al servicio de España, Américo Vespucio, con el cual se bautizara a las tierras descubiertas por Cristóbal Colón.
La resistencia contra el reforzamiento de esta tendencia, de parte de los gobiernos iberoamericanos no acaba de superar el estadio declarativo. Brasil, es cierto, se permitió una interesante jugada al permitir o más bien propiciar que su embajada en Tegucigalpa alojase al presidente Zelaya a su vuelta a Honduras, pero el gobierno norteamericano, a pesar de su aparente repudio al golpe de Estado en ese país, permaneció impertérrito y hoy el mandatario depuesto ve pasar los días desde una ventana de la representación diplomática, sin que la situación se mueva un ápice.
Si Washington desea, como desea efectivamente, desarticular lo que a sus ojos son las veleidades autonomistas de América latina, debe lidiar en primer término no sólo contra quienes hoy más con mayor estridencia la proclaman, sino contra quienes detentan los recursos y disponen de una potencia centrípeta capaz de nuclear, a la corta o a la larga, a los países del área.
El más obvio de los objetivos para comenzar la ofensiva es Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez Frías encarna una combinación de factores sociales cuya coalición siempre ha inquietado sobremanera a Washington: un jefe carismático y populista apoyado en las masas y sustentado por un ejército donde prepondera un ala nacionalista. Pero más allá está Brasil, una incógnita para propios y extraños, pero que podría ser “ayudado” a plegarse al diktat estadounidense a través de políticas que conjuguen la oferta del “bastón y la zanahoria”. Es decir, del halago y el castigo, simultáneamente.
Las vías para una agresión contra la revolución bolivariana hace rato que están trazadas y la aparición de las bases norteamericanas en Colombia les dan el sustento práctico que necesitan. De acuerdo a una reciente nota de Heinz Dieterich, las opciones instrumentales que se ofrecen para tornarlas operativas son varias y aplicables de acuerdo a la gradación que pueda imprimirse al conflicto, a saber: 1) El incremento de la oposición interna al gobierno a través de los canales mediáticos y aprovechando el fuerte rechazo que inspira Chávez a más o menos un 40 por ciento de la población, en busca de una derrota electoral del partido bolivariano en las elecciones del año que viene y del 2012. Esta vía es la menos cruenta, pero podría ser incentivada por medio de:
2) El fomento de bandas paramilitares que comprometan al ejército venezolano en acciones de guerrilla en la frontera con Colombia, donde esos grupos encontrarían protección del ejército colombiano a su vez cubierto por el paraguas de la aviación y los efectivos norteamericanos aposentados en ese país. El desgaste y la humillación que suscitaría este escenario reforzaría a los elementos que dentro de las fuerzas armadas venezolanas no confían en Chávez y podrían tentarlos a derrocar al mandatario y terminar con la experiencia bolivariana.
3) Si eso no sucede, un choque abierto con los colombianos sostenidos por la panoplia norteamericana suscitaría a su vez la aparición de un tercer escenario, el de una guerra convencional y abierta con Colombia, de proyección de veras catastrófica, prácticamente imposible de ganar dada la presencia norteamericana y que significaría la liquidación del proceso chavista y un escarmiento para el resto de América latina. Más allá de las secuelas insurgentes y contrainsurgentes que un episodio de esas características arrastraría consigo.
Por otra parte, un documento oficial de la fuerza aérea norteamericana reproducido en forma parcial por el licenciado Carlos Pereyra Mele en su trabajo “Construyendo un enemigo a medida”, expresa que la base de Palanquero (en Colombia) “garantiza la oportunidad para conducir operaciones de espectro completo por toda América del Sur. El documento expresa asimismo que “Estableciendo una Localidad de Cooperación en Seguridad (CSL) en Palanquero…, su desarrollo nos dará una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y la estabilidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales”. La base de Palanquero, por otra parte, “también incrementará nuestra capacidad para conducir operaciones de inteligencia, espionaje y reconocimiento…, mejorará las relaciones con socios… y aumentará nuestras capacidades para librar una guerra expedita”.
Todo un programa. Pero el objetivo último de esta compleja construcción no puede ser sólo Venezuela. Resulta obvio que apunta al conjunto del subcontinente y en primer término a Brasil que, en tanto miembro prominente del club de potencias mundiales emergentes e integrante del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) podría ejercer un poder de imantación muy serio en el hemisferio sur, a poco que acuerde sus políticas con Argentina, el socio con más recursos potenciales, con una inserción geográfica poderosa y vocero natural de los países que hablan castellano frente a un Brasil que habla portugués, otra de las variables idiomáticas que dividen al foco cultural significado por la península ibérica. Principal referente esta, en definitiva, de una civilización indoeuropea que constituye uno de los fenómenos más originales y eventualmente más progresivos en un siglo de signado por la inevitabilidad del mestizaje a escala universal.
Brasil y Argentina, con la Amazonia y con las reservas hídricas y minerales que detentan, más su potencial tecnológico e intelectual que, aunque todavía coartado, es grande, son un objetivo primario del activismo preventivo que el imperialismo está en condiciones de poner en práctica para adecuarse a los principios del memorándum Crowe: se tratará de frenar la articulación de una estructura de poder que, aunque esté en buena disposición para entenderse con Estados Unidos, supone, objetivamente, la posibilidad de que se constituya en un alternativa capaz de escapar a las reglas de sumisión que se exigen desde arriba y apta para elaborar una estrategia autónoma, dirigida a dominar sus recursos y a hacerse un lugar en los asuntos mundiales por propia gravitación.
La presión norteamericana sobre Suramérica puede, pues, darse por descontada. Y estos países tienen mucho que andar para elaborar una política común, tanto en materia diplomática como de defensa, capaz de desalentar los intentos de ingerencia movilizados desde el Norte. La guerra relámpago lanzada por Estados Unidos en estos días a través del golpe en Honduras y de la radicación de las bases militares en Colombia no ha encontrado todavía una respuesta clara de parte de los gobiernos suramericanos involucrados en un curso diferente al propuesto por Estados Unidos. Ha habido declaraciones, sí, pero ninguna sintonía definida acerca de cómo enfrentar con expedientes prácticos el activismo norteamericano en la región.
Suponer que estos países podrán autovertebrarse sometiéndose a la doctrina Monroe recocinada, es una entelequia. Semejante posición sólo dejará espacio para un discurso genéricamente antiimperialista que apenas podrá disimular la sumisión. Por otra parte, imaginar que se puede ganar tiempo a fin de ir construyendo una correlación de fuerzas menos desequilibrada para enfrentar a Estados Unidos antes de encararlo con franqueza, es con probabilidad ilusorio. El Imperio no tiene tiempo que perder y sólo moderando sus apetitos y su voluntad de poder podría acomodarse a un tren de acción más ponderado y que mida de forma racional las relaciones con el Sur. Si esto fuera así sería maravilloso. Pero atendiendo a los datos de la historia es improbable que ello suceda.
Resta la opción aparentemente más difícil, pero que tal vez sea la más sana y realizable, si se quiere poner a estos países de veras de pie. Semejante opción pasa por la formación de un frente militar integrado por Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia, con activo apoyo argentino, para erigir un elemento capaz de frenar cualquier aventura en gran escala emprendida contra Venezuela o la Amazonia. (3) Sí, suena a política ficción. Pero semejante construcción supondría un factor disuasorio de marca mayor y encendería todas las alarmas en la opinión pública norteamericana (factor que no conviene descuidar) dados la inmediatez y los lazos que existen entre la parte norte y la parte sur del hemisferio.
Como es natural cualquier experimento integrador de este tipo, o incluso su insinuación, no podrá actuarse sin un trabajo en profundidad para acabar con las desigualdades sociales en nuestra porción del continente. Si dijimos más arriba que el ordenamiento mundial hacia el cual se está yendo es una descarnada lucha por el poder en la cual poco tienen que ver las ideologías, es evidente sin embargo que ninguna construcción asentada sobre una base real de poderío podrá erigirse sin la abolición de la configuración económica y cultural dependiente, promovida por una casta dominante que vive en simbiosis con el imperialismo y que ha determinado la ruta por la que han circulado estos países desde su nacimiento. No es posible que la exclusión social sea la pauta por la que se gobiernan los países en crecimiento. La profundización de la democracia, por lo tanto, la liberación de este concepto de las excrecencias declamatorias con las que se lo ha rodeado y una participación activa de las masas en la orientación del poder son condición sine qua non para el logro de un objetivo unificador.
Estas no son metas para mañana. Dado el paso cansino de nuestros países –roto de cuando en cuando por arrebatos de energía que concitaron represiones feroces- las elaboraciones teóricas respecto al tema de la lucha por la integración tendían a postergar su resolución para después de que se hubiesen acumulado las reservas de conciencia necesarias para comprender nuestra realidad y para lidiar con este tipo de proyecto. Pero los tiempos se han acelerado. El mundo va hacia un nuevo ordenamiento que estará presidido, al menos en una primera instancia, por el caos. Tomar conciencia de nuestra situación no puede separarse ya de laborar de manera concreta para modificarla. Los países de Iberoamérica se enfrentan a una batalla cultural, mediática, social y productiva que sea capaz de erigir las defensas intelectuales y también militares para que, detrás de ellas, pueda surgir esa “nueva y gloriosa Nación” que el himno postuló como inevitable para sentar la situación de Latinoamérica en el mundo.
1) No es bueno jugar con las teorías conspirativas de la historia, pero a veces la tentación es irresistible o, mejor dicho, inevitable. El reciente e inexplicable apagón que dejó a más de la mitad de Brasil a oscuras, ¿no pudo estar vinculado a un ataque cibernético? ¿Quién dispondría de los instrumentos idóneos para lanzarlo si no son los servicios de inteligencia de una superpotencia? ¿No habrá sido una manera extorsiva de advertir al gobierno brasileño acerca de la fragilidad de su infraestructura energética en vísperas de la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos previstos para el 2017?
2) Para una exposición más precisa de este tema es útil apelar a Henry Kissinger, quien lo describe con cierto detenimiento en su libro La diplomacia, edición 1996 del Fondo de Cultura Económica, páginas 187 a 189.
3) Desde luego, no se trataría de librar una guerra abierta (all out war) con Estados Unidos, sino de sembrar de obstáculos y problemas el camino hacia ese tipo de conflicto, que a no dudar levantaría múltiples resistencias en el mundo entero.
lunes, 26 de octubre de 2009
miércoles, 21 de octubre de 2009
Accastelo - Discurso en Acto de Forja



Quiero saludar a todas las organizaciones sociales y a los 8 partidos políticos que forman parte de este espacio, que es amplio y representa a todos los cordobeses.
Estamos todos hoy aquí Sr. Ex Presidente Néstor Kirchner, esta toda la sociedad sobretodo la clase media que puede mandar sus hijos a la Universidad para que puedan educarse porque el Estado cuadruplicó el presupuesto en educación en los últimos años
Están los productores agropecuarios que, en un 45% en el año 2000 a 2002 tenían sus campos hipotecados y que ahora ven como se recupera con estos acuerdos a los que se ha llegado…
Están también los trabajadores de la leche que nos están acompañando
Aquí están los jubilados que han recuperado de a poco al igual que los trabajadores activos su poder adquisitivo y que luchan y saben que ahora reciben por ley dos aumentos anuales en función de los aumentos que perciben a los trabajadores activos.
Aquí también están los agricultores, los pequeños productores de la papa de Villa Dolores junto a su intendente, también los que recuperaron su empresa…
Aquí están los Ferroviarios que pudieron recuperar los trenes, aquí están también todos los trabajadores, que vienen a recibirlo a Ud. Compañero Néstor Kirchner
Aquí Sr. Ex presidente esta también el espíritu de Evita, porque a FORJA lo inauguró Evita hace más de 60 años, y ella está en el corazón de los cordobeses porque ella es luchadora y parte del corazón de los trabajadores…
Aquí también esta el espíritu de Atilio López, de Tosco, de Elpidio Torres y cada uno de los trabajadores que soñaron una córdoba diferente, por una córdoba distinta.
Aquí también están las Abuelas de Plaza de Mayo, hoy en un día muy especial en donde podemos juzgar a los genocidas que mataron a los militantes y a los compañeros por pensar, aquí también están los jóvenes que tienen esperanza, todos vinieron a verlo y escucharlo porque todos somos parte del Campo Nacional y Popular y formamos parte de esta ilusión de pueblo postergado, porque nada se detiene porque estamos comprometidos con este objetivo de vida…
Nunca nada fue fácil para nosotros, nunca fue fácil para los que integramos el Movimiento Nacional y Popular desde Irigoyen, aquí están, desde los radicales de Irigoyen, están los peronistas de perón y de Eva , los peronistas del Brigadier San Martín, Aquí están los viejos luchadores que quieren recuperar el Movimiento Nacional y Popular para que pueda recuperar el rol en contra de los especuladores de aquellos que quieren que el país sea para unos pocos.
Nosotros, querido compañero Néstor, queremos el consenso, pero queremos el consenso de la mayoría, no el consenso que pregonan los que defienden los intereses para unos pocos el consenso no es la debilidad de las ideas ni puede establecer la practica de dominación de unos sobre otros, el consenso es que algunos trabajan para los que menos tienen y todos trabajamos para sacar a la indigencia y a la pobreza de nuestro país.
Ese e s el consenso que pregonamos los que formamos parte del Campo Nacional y Popular, no el consenso para eliminar al proyecto político que hoy gobierna.
Cuando a ellos les tocó gobernar lo hicieron sin consenso, se endeudaron sin consenso, hicieron hiperinflación en este país sin consenso, corralito sin consenso,empleo en negro sin consenso, el fusilamiento de nuestros compañeros sin consenso, la pobreza la privatización y la destrucción de la industria nacional, sin consenso, nosotros queremos construir el consenso para la mayoría para todos los argentinos, para la unidad de todos los argentinos…
Hoy acá tenemos nuestras banderas históricas, la Independencia Económica la Soberanía Política y la Justicia Social tenemos hoy un nuevo desafío en Córdoba y en Argentina, nosotros creemos que no hay que poner falsas antinomias, de confortación entre Nación y Provincia. Argentina es Córdoba y Córdoba es Argentina, tenemos que trabajar todos juntos sin peleas para que lleguemos a nuestra gente y a los que más nos necesitan.
La contradicción principal sigue siendo ser humano o grupo económico, grupos potentados o trabajadores, especuladores financieros o pueblo.
Queremos estar en una agenda pública como lo viene haciendo nuestra presidenta Cristina Fernández y queremos pedirle que le mande un saludo de todo el pueblo de Córdoba…
Por eso en este saludo lo que quiero hacer en representación de todos los compañeros, dirigentes, Legisladores, Intendentes, de Carmen Nebreda nuestra Diputada electa, que también, nos permite que Córdoba tenga una representación de los trabajadores, después de 30 años que los trabajadores no participaban de las listas.
Quiero en nombre de todos agradecerle la presencia, y decirle que creemos en la justicia social, creemos en la igualdad de oportunidades, creemos en la necesidad que los niños sean los únicos privilegiados creemos en los derechos humanos para todos, creemos que córdoba se tiene que inscribir en el marco de este proyecto y que Ud tiene que seguir liderando en los próximos amos este proyecto nacional en la república Argentina y por eso es que hoy Córdoba se pone de pié para decirle aquí estamos para construir una opción para todos los cordobeses, para todos los argentinos, por las grandes luchas populares, gracias Néstor por estar aquí,
DE PIÉ, DE PIÉ, CÓRDOBA CÓRDOBADE PIÉ, MUCHAS GRACIAS….