domingo, 10 de agosto de 2014

Aportes a un debate en el kirchnerismo de Cordoba


Hablar o reflexionar sobre la renuncia de Carolina Scotto es complicado, porque especular sobre motivaciones políticas en el asunto es poner en duda su honestidad y es suponer que ha mentido por escrito al pueblo de la Nación, y no tengo en absoluto ninguna razón para pensar que ello es así.
Creo que lo más importante es tratar de mirar con la mayor honestidad posible, los efectos de la situación que su renuncia plantea en comparación con la que hasta prácticamente ayer imaginábamos sobre las posibilidades de establecer con fuerza el proyecto nacional en Cba.
Entre los que intentamos instalar este proyecto nacional en Córdoba, hay quienes honestamente creen que esto es insignificante, que nada cambia y que hay que poner garra
para seguir adelante como si nada hubiera ocurrido.
Hay quienes piensan que es un cambio importante y perjudicial pero que no hay que manifestarlo pues ello produce desaliento en los militantes y nos debilita ante los adversarios.
Hay quienes sienten que se baja un competidor y eso pone a su agrupamiento mas cerca de la cabeza de una lista, etc. etc.  En fin, hay variadas visiones del asunto.
Yo creo que es un cambio altamente perjudicial, muy grave que nos hace retroceder muchos casilleros y que hay que plantear ámbitos de discusión que no tienen porque ser cerrados, sino al contrario debemos animarnos ya discutir abiertamente, de manera correcta y positiva, buscando soluciones  porque el secretismo sectario y el mecanismo de toma de decisiones  en círculos  cerrados es, entre otras, una de las causas de esta situación tan precaria de desarrollo político en la provincia.
Por otro lado debemos intentar un debate serio y respetuoso, sin responder a los meros insultadores que sirven solo para romper, para ver si se logra instalar un clima de discusión con  entidad más o menos importante ya que en realidad no hay espacios de discusión actuales que puedan influir en decisiones  políticas  relevantes.
Creo que hay intentar construir ese espacio, partiendo de reconocer que los liderazgos actuales tienen una enorme responsabilidad sobre el estado actual de las cosas y que seguramente tendrán dificultades para reconocerlo.
Desde lo político creo que si bien debemos atribuir a la Presidenta el acierto desde el punto de vista del resultado electoral, de candidatear a Carolina en las  legislativas, debemos entender que el acierto consistió en percibir que era ella  y no otro candidato, quien podía contribuir a recoger más eficientemente la mayor cantidad de votantes que en la provincia manifestaban afinidad con la presidenta, es decir  transformar eso que las encuestas llaman "imagen positiva" en intención de voto y luego en votos concretos.
Con Carolina se logró eso, por sí misma  y creo también que es justo decirlo, por su condición de ex rectora de la UNC, una de las instituciones que la mayoría de la ciudadanía cordobesa valora de manera altamente positiva.
También y esto es un tema importante, su origen político no peronista generaba en Córdoba,  al encabezar la lista, una situación muy importante en cuanto a que ella encarnó la vocación transversal, amplia y no sectaria del proyecto nacional, lo cual nos acercó  con mucha fuerza a amplios sectores medios, intelectuales, estudiantiles etc. que en Córdoba suelen ser reacios, salvo en muy especiales proceso históricos,  a  aproximarse a propuestas ligadas al peronismo.
Esto último, a mi criterio, deja claro que hemos perdido a quien expresaba -lo demostró- la posibilidad de arrimar a sectores medios y que habrá que tratar de encontrar un  reemplazo con esas características, porque de otra manera todo el esfuerzo que hagamos en estas próximas elecciones será en vano, y solo servirá para que a Córdoba la gobierne quien pueda beneficiarse tangencialmente por nuestra participación.
Hasta ahora creo que la mayoría de nosotros (yo al menos) tenía un esquema en el que entraban Accastello, Carolina, los intendentes del interior que adhieren, tal vez Ruitort, los enojados del PJ cordobés  y el conglomerado de agrupaciones kirchneristas, peronistas kirchneristas, etc. , todo ello con el empuje de la estructura nacional, en un contexto altamente favorable en lo local dado el enorme deterioro y descomposición política del delasotismo y el desprestigio enorme del mestrismo, que está generando un escape de sectores medios de los partidos tradicionales.
Allí es donde personalmente pienso que estaba el principal  rol de Carolina, es decir contribuir mucho, a que esos sectores desengañados tuvieran un canal de acercamiento electoral hacia nosotros, que ahora sin esa puerta, tenderán a ir mayoritariamente hacia la "honesta, simple y familiera" coneja Baldacci, y/o al "impoluto"  Luis Juez, si se presenta.
En la elección de legisladores de 2009 con Accastello no logramos  atraerlos, fuera por lo que fuera, y no veo que ahora eso se haya modificado.
Desde lo organizativo, creo que a partir de ahora el desafío más complicado es lograr una solida y aceitada  coordinación entre las innumerables estructuras que de alguna manera se manifiestan Kirchneristas.
Esto históricamente se resuelve por la participación de un líder claro que surja de manera natural, o por algún sistema asambleario de esos que suelen surgir en épocas de crisis profundas pero que también suele ser de poca duración.
Creo que todos ahora tenemos necesidad y posibilidades de aportar y sería bueno que este debate lograra tener continuidad y que quienes tienen posibilidades de promoverlo con fuerza, tengan también la voluntad de animarse a hacerlo.

Humberto Vera


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