miércoles, 4 de marzo de 2009

ANTE UNA NUEVA ETAPA DEL PROYECTO NACIONAL Y POPULAR

Aporte de Daniel Mojica
(www.cuestioncultural.blogspot.com)

Como ha quedado demostrado de manera clara y contundente desde el conflicto de poder entre el sector privilegiado de “ese” campo y el gobierno nacional, acá se está dirimiendo qué proyecto de país tendremos. El que pretenden la patria sojera, la oligarquía refundada con nuevo discurso y antiguos métodos, los dirigentes oportunistas de la oposición sin ideas, con el ingrediente del duhaldismo que juega a las escondidas y el reflujo menemista, al que se suma el niño Mauricio y sus ideales PROcesistas, con la música y letra que le pone la corporación mediática del “periodismo independiente” (grupo Clarín y La Nación particularmente) Este proyecto es el de un país agroexportador como al principio del siglo XX (para el que sobran unos millones de argentinos) con el agregado del estado ausente pergeñado en los 90 y su consiguiente proyecto cultural idiotizante y cholulista (que aún no ha sido desmontado) garantizando la impunidad de los genocidas de la última dictadura que ayudaron a instalar.

El otro proyecto es el que comenzó en mayo del 2003 y que la presidenta continúa e intenta profundizar, a pesar de los errores, omisiones, contradicciones y ciertos funcionarios que no están a la altura del proyecto nacional y popular.

Para consolidar este proyecto de país es necesario sumar aliados del campo popular. Compañeros tal vez confundidos al identificar a este gobierno como enemigo, y que prestan su imagen, su voz y sus críticas ante los micrófonos y cámaras de la corporación mediática que sin lugar a dudas sí juegan para el enemigo, y en todo caso son el enemigo.

Ese conglomerado opositor que se ha denominado como la nueva derecha, ya está preparando sus cuadros políticos con un maestro que le hace honor al ideario reivindicatorio de la tortura y de la violación de los derechos humanos, como es Vicente Massot.

Como en otros momentos de la historia reciente, el movimiento nacional y popular no se encuentra unido y consolidado, entre otras cosas, por la confusión mencionada más arriba.

A pesar de que el contexto internacional pareciera derrumbarse desde los cimientos mismos del capitalismo especulador y financiero, siento que esta es una excelente oportunidad para consolidar los logros del gobierno, afirmar las convicciones que no quedarían en la puerta de la casa rosada e ir por más. Hay que modificar las reglas de juego en el plano internacional, consolidar la alianza del MERCOSUR, avanzar y profundizar en la construcción de los instrumentos pensados desde la UNASUR, como el banco del Sur y todos aquellos que estratégicamente sirvan para profundizar la independencia económica y la soberanía política de cada uno de nuestros países.

Como en todas las instancias cruciales para la consolidación del proyecto nacional y popular truncado en la década del 70, es necesaria una presencia militante constante. Debates en todos los ámbitos posibles, en los locales partidarios, casa por casa con los vecinos.

Para llevarlo acabo el rol de la juventud es insustituible, su rebeldía natural y sus ansias de cambio son lo que se necesita para contrarestar la incesante bajada de línea de la corporación mediática.

El enemigo ya está preparando sus armas para la batalla por la ley de medios audiovisuales que se viene. Es una batalla que no podemos perder.

En todos los espacios posibles hay que difundir los beneficios de la nueva ley y propiciar que se acabe el monopolio de la corporación mediática.

Hay que sumar voces nuevas en cada rincón del país.

Para que el proyecto nacional y popular sea posible tenemos que hacernos, ver, oír y leer. Además de tener presencia en las calles.

Daniel Mojica

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